viernes, 12 de octubre de 2018

El mundo del twitter, y sus cuentos de la cripta


Es probable de que muchos de los que escriben en las redes sociales, especialmente en twitter, muy pocas veces hayan caminado por el centro de la ciudad, y mucho menos saben dónde queda la plaza de Catia o la redoma de Petare, más allá de referencias espaciales, este oeste. Muchos de ellos se han convertido en una caja de resonancia, repitiendo como loros, y algunas guacamayas, frases hechas. Eso es lo más cómodo y lleva el menor esfuerzo posible, como es el pensar y razonar, repetir consignas vacías de contenido es lo más fácil, entre ellas las consignas más sonadas y repetidas hasta el cansancio de los “abstencionologos” son: “dictadura no sale con votos”, la otra más promocionada, “los votos ya están en las maquinitas”, y cierran con la gran frase, “Maduro no entregará el poder”.
Esto no fuese un problema, si esas consignas no pasaran de las redes sociales, pero se torna en tragedia cuando se constata fácticamente los resultados que ello ha tenido en la política venezolana. Un pequeño recorrido por los resultados de esta conseja nos saltan a la vista, como fue entregar las gobernaciones más importantes del país y con el mayor número de votantes, ejemplo de ello la entrega de la gobernación del Zulia y la perdida de la gobernación de Miranda, la que estuvo en manos de la oposición por bastante tiempo, de 335 alcaldías se entregaron 317, todos los consejos legislativos quedaron en manos de la corriente gobiernera, haciendo un daño irreparable a los cuatro gobernadores que sobrevivieron a esta política suicida de entregarse antes de luchar, la guinda de la torta, 6 años más a Maduro como presidente. Ahora se les pretende regalar 2400 concejales, toda una base de activismo político que tanta falta nos hacen a las organizaciones políticas para ponernos al lado de la gente de forma eficaz.
Me imagino que al observar todo esto, los asesores políticos que paga el gobierno, se frotan las manos y se dicen para sí, “este es el dinerito más fácil que me he ganado en mi historia”, todo lo que hacen es repetir los mismos argumentos de los opositores que se catalogan de “puros”, el resto, que enfrentamos esa estrategia fracasada somos “colaboracionistas, ingenuos, vendidos”, y pare de contar.
Hay leyendas en nuestro país que han pasado de generación en generación, como la del silbón o el de la sayona, que en nuestros campos y algunas ciudades todavía hay quienes crean que esos personajes existen, por allí dicen algunos que anda la loca Luz Caraballo. Lo mismo sucede con los cuentos sobre la vía electoral, se vienen construyendo historias y leyendas que perduran de elección en elección, y peor aún se incrementan e inventan nuevas leyendas, cuentos de la cripta que nos alejan cada día más de un posible cambio de gobierno.
También hay cuentos para cuando se obtiene algún triunfo electoral, inmediatamente te lanzan como ejemplo lo ocurrido con la AN, te dicen que para que sirve ganar si el gobierno después te inhabilita, que te crean organismos paralelos, que te quitan las competencias, pero esos mismos argumentos demuestran que se puede ganar, reconocen implícitamente que si es posible derrotar al gobierno, como sucedió en el Táchira que casi se triplica en votos al candidato gobiernero. Una de las gobernaciones más importantes del país por su estratégica posición fronteriza, ni siquiera se preguntan si el gobierno pudiese manipular los votos ¿Hubiese entregado esta gobernación?, pregunten a los tachirenses si no prefieren a Leidy Gómez en la gobernación que a algún otro. Ya saldrá alguno a decir que sí, que el gobierno nos deja ganar algunas veces para justificarse y no sea tan evidente el fraude; de todo hay para leer en twitter.
El cuento de todos los cuentos, que ya se convierte en historia es la célebre frase de “las elecciones son para legitimar al régimen”, una argumentación que no tiene pies ni cabeza, cómo es posible legitimar esta tragedia, muy por el contrario movilizarse en elecciones es la oportunidad para conectarse con esa base social que no consigue salida, ponerse a su lado en sus necesidades, llevar un mensaje de esperanza, vender un proyecto de país que dibuje un mejor futuro que logre sacar a la gente de la apatía y la desesperanza, escenario que ha construido el gobierno muy hábilmente con la ayuda de los que pregonan la abstención, son los que repiten frases vacías de contenido político.
Votar es evitar la rendición de un pueblo que no merece recorrer esta ruta que nos llevará a más años de retroceso social y político.
Votar no es legitimar al régimen, es seguir en la lucha política con una estrategia clara, es movilizar y protestar a la vez, abandonar la ruta electoral es rendirse y esperar que el silbón o la sayona nos libren de esta tragedia, o prefieren seguir esperando por la loca Luz Caraballo.