viernes, 12 de octubre de 2018

El mundo del twitter, y sus cuentos de la cripta


Es probable de que muchos de los que escriben en las redes sociales, especialmente en twitter, muy pocas veces hayan caminado por el centro de la ciudad, y mucho menos saben dónde queda la plaza de Catia o la redoma de Petare, más allá de referencias espaciales, este oeste. Muchos de ellos se han convertido en una caja de resonancia, repitiendo como loros, y algunas guacamayas, frases hechas. Eso es lo más cómodo y lleva el menor esfuerzo posible, como es el pensar y razonar, repetir consignas vacías de contenido es lo más fácil, entre ellas las consignas más sonadas y repetidas hasta el cansancio de los “abstencionologos” son: “dictadura no sale con votos”, la otra más promocionada, “los votos ya están en las maquinitas”, y cierran con la gran frase, “Maduro no entregará el poder”.
Esto no fuese un problema, si esas consignas no pasaran de las redes sociales, pero se torna en tragedia cuando se constata fácticamente los resultados que ello ha tenido en la política venezolana. Un pequeño recorrido por los resultados de esta conseja nos saltan a la vista, como fue entregar las gobernaciones más importantes del país y con el mayor número de votantes, ejemplo de ello la entrega de la gobernación del Zulia y la perdida de la gobernación de Miranda, la que estuvo en manos de la oposición por bastante tiempo, de 335 alcaldías se entregaron 317, todos los consejos legislativos quedaron en manos de la corriente gobiernera, haciendo un daño irreparable a los cuatro gobernadores que sobrevivieron a esta política suicida de entregarse antes de luchar, la guinda de la torta, 6 años más a Maduro como presidente. Ahora se les pretende regalar 2400 concejales, toda una base de activismo político que tanta falta nos hacen a las organizaciones políticas para ponernos al lado de la gente de forma eficaz.
Me imagino que al observar todo esto, los asesores políticos que paga el gobierno, se frotan las manos y se dicen para sí, “este es el dinerito más fácil que me he ganado en mi historia”, todo lo que hacen es repetir los mismos argumentos de los opositores que se catalogan de “puros”, el resto, que enfrentamos esa estrategia fracasada somos “colaboracionistas, ingenuos, vendidos”, y pare de contar.
Hay leyendas en nuestro país que han pasado de generación en generación, como la del silbón o el de la sayona, que en nuestros campos y algunas ciudades todavía hay quienes crean que esos personajes existen, por allí dicen algunos que anda la loca Luz Caraballo. Lo mismo sucede con los cuentos sobre la vía electoral, se vienen construyendo historias y leyendas que perduran de elección en elección, y peor aún se incrementan e inventan nuevas leyendas, cuentos de la cripta que nos alejan cada día más de un posible cambio de gobierno.
También hay cuentos para cuando se obtiene algún triunfo electoral, inmediatamente te lanzan como ejemplo lo ocurrido con la AN, te dicen que para que sirve ganar si el gobierno después te inhabilita, que te crean organismos paralelos, que te quitan las competencias, pero esos mismos argumentos demuestran que se puede ganar, reconocen implícitamente que si es posible derrotar al gobierno, como sucedió en el Táchira que casi se triplica en votos al candidato gobiernero. Una de las gobernaciones más importantes del país por su estratégica posición fronteriza, ni siquiera se preguntan si el gobierno pudiese manipular los votos ¿Hubiese entregado esta gobernación?, pregunten a los tachirenses si no prefieren a Leidy Gómez en la gobernación que a algún otro. Ya saldrá alguno a decir que sí, que el gobierno nos deja ganar algunas veces para justificarse y no sea tan evidente el fraude; de todo hay para leer en twitter.
El cuento de todos los cuentos, que ya se convierte en historia es la célebre frase de “las elecciones son para legitimar al régimen”, una argumentación que no tiene pies ni cabeza, cómo es posible legitimar esta tragedia, muy por el contrario movilizarse en elecciones es la oportunidad para conectarse con esa base social que no consigue salida, ponerse a su lado en sus necesidades, llevar un mensaje de esperanza, vender un proyecto de país que dibuje un mejor futuro que logre sacar a la gente de la apatía y la desesperanza, escenario que ha construido el gobierno muy hábilmente con la ayuda de los que pregonan la abstención, son los que repiten frases vacías de contenido político.
Votar es evitar la rendición de un pueblo que no merece recorrer esta ruta que nos llevará a más años de retroceso social y político.
Votar no es legitimar al régimen, es seguir en la lucha política con una estrategia clara, es movilizar y protestar a la vez, abandonar la ruta electoral es rendirse y esperar que el silbón o la sayona nos libren de esta tragedia, o prefieren seguir esperando por la loca Luz Caraballo.   

viernes, 28 de septiembre de 2018

Daniel Santolo: Ante llamado de Maduro yo le diría a la oposición “asumamos ese diálogo"

“Luis Almagro debería renunciar” como secretario de la OEA porque “no lo ha hecho bien”, subraya este politólogo, exsecretario general de La Causa R y profesor de la UCV
Por venir del mundo sindical tiene el cuero duro y acostumbrado a cuchilladas, puñaladas y afines. Eso hace de Daniel Santolo un dirigente político que llega a ser temerario, si se toma en cuenta que cada bando tiene palabras prohibidas y figuras proscritas. Hablar de diálogo en Venezuela, hoy, es un reto; criticar a Luis Almagro, secretario general de la OEA, todo un desafío. Y ambas cosas las hizo Santolo, exsecretario general de La Causa R, dirigente de Avanzada Progresista y profesor de la UCV, en esta entrevista con Contrapunto.
Santolo –quien asegura que “el Gobierno era totalmente derrotable el 20 de mayo” en las elecciones presidenciales– se faja a defender la ruta electoral, aunque cueste años, y el camino de la reconciliación. A la oposición –a la que pertenece– la encara para exigirle que retome la política.
“Tienes que construir tu buena nueva y después buscarte los 12 apóstoles que le prediquen al país. Si no tienes los apóstoles y no tienes el plan para predicar, estamos condenados a que mi amigo Maduro siga sus seis años más en el gobierno y, peor aún: condenados a que Diosdado Cabello herede la Presidencia”, advierte.
Como profesor de opinión pública, considera que “muchos políticos se están dejando llevar por las opiniones de un sector que tiene mucha fortaleza en Twitter” y que “ha tratado de dirigir la política”. Eso se combate con organización, liderazgo y conexión con la sociedad “utilizando las herramientas que tenemos” y viviendo con la gente.
“En la indigencia política”
Los tiempos que le tocó vivir a Santolo en “la Cuarta” no fueron de paz. Por el contrario, sorteó luchas sindicales, golpes de Estado y destitución de un presidente, aunque con una diferencia: “Los partidos políticos eran fuertes, había organizaciones fuertes”, el Congreso “ejercía sus funciones, había autonomía en los poderes”. En otras palabras, “el país, institucionalmente, funcionaba, a diferencia de lo que está sucediendo ahora”.
Las instituciones del presente –como los partidos, sindicatos, el TSJ– “han perdido su autonomía”, porque se instauró un sistema hegemónico “con un objetivo claro: la dominación”.
Por eso, esta “es una de las crisis más graves que ha vivido el pueblo venezolano”, no solo en lo político y económico, sino en lo social. “Vemos una sociedad desestructurada, con pérdida de valores” e instituciones “que no han dado respuesta”, y un Gobierno “que no cambia y que mantiene una posición de confrontación, de polarización con la sociedad”. La reacción gubernamental no soluciona los problemas, sino que los agudiza, alerta Santolo. En este momento, además, “los partidos están en su peor momento”.
Si de llevarlo a una frase se trata, el analista lo resume así: “El país está en la indigencia política. Su liderazgo, su dirigencia no consigue unificar un discurso esperanzador, construir un liderazgo sólido frente a lo que representa el Gobierno”.
Hubo, no obstante, “intentos exitosos” de la oposición, como el triunfo que logró en las elecciones parlamentarias de 2015, que se desvaneció. “El primer presidente de la AN iba a ser Julio Borges”, quien, con un talante más conciliador, trataría de establecer un puente con el Ejecutivo para que el Parlamente conviviera. “Pero eso se va al traste; AD –apoyado por UNT y VP– asume la dirección con un objetivo, que quedó grabado para su historia cuando Henry Ramos Allup dice que en seis meses buscarían la forma de salir del presidente Maduro". Ante eso "inmediatamente el presidente Maduro, que no es un eunuco político, se preparó y generaron toda una estrategia para desarticular la AN, y ahí está el resultado”.
—¿Este es el peor error que ha cometido la oposición?
—En ese momento, sí. El otro error, que yo llamo el suicidio político de la oposición en el siglo XXI, fue no ir a las elecciones del 20 de mayo. Antes de eso se cometieron errores que, en su momento, los critiqué, como las salidas de calle: poner a un grupo de muchachos al frente de unas manifestaciones, arriesgar la vida ante un gobierno que sabemos que es autoritario y represor, era una soberana estupidez. Recuerdo mucho que había marchas que decían “hoy vamos a Miraflores, mañana vamos al TSJ o a la Defensoría, y nunca pasaron de Chuao. Eso causó mayor desesperanza en la gente, porque se le hizo creer que estábamos a punto de que el Gobierno cayera.
—¿No era verdad?
—Por supuesto que no era verdad. El Gobierno no iba a caer con esas movilizaciones, como se demostró. Después de que el Gobierno aplastó esa movilización popular, la oposición volvió a quedar desarticulada.
El referéndum revocatorio fue otra oferta engañosa, afirma Santolo, puesto que nunca se realizaría: “Un Gobierno que sabía que podía perder un revocatorio no iba a ser tan tonto como para permitir que la oposición lo convocara”.
No piensa lo mismo de las elecciones de gobernadores, que evalúa como una gran oportunidad que la oposición dejó pasar. “Si hubiésemos mantenido la votación de 2015 hubiésemos ganado 18 gobernaciones, y eso era un avance: Ya tenías la AN y ahora las gobernaciones”.
La ruta que Santolo y otros dirigentes opositores plantearon y plantean consiste en “ir avanzando democráticamente, poco a poco, obteniendo espacios de poder”, ganar alcaldías, “construir desde abajo una base democrática opositora y plural para enfrentar al Gobierno”.
—¿Usted mantiene esa tesis ahora?
—La mantengo.
—¿Su tesis es construir desde abajo?
—Construir desde abajo una mayoría que tenga una esperanza, un proyecto que pueda anteponerse al proyecto que encabezó en su momento Hugo Chávez Frías para rescatar la credibilidad de la gente.
—Ese construir desde abajo, ¿qué implica ahora?
—Por lo menos empezar a reconstruir las organizaciones políticas.
—¿Reconstruir los partidos?
—Reconstruir los partidos. Los partidos nacen con un objetivo claro, que es la toma del poder político, ocupar espacios políticos. ¿Cuáles son los espacios políticos que tienes que ocupar? Alcaldías, gobernaciones, consejos legislativos, concejos municipales. Los mayores dirigentes de AD, de Copei, del MEP, del PCV en su momento fueron concejales.
Votar el 9 de diciembre
—¿Usted es partidario de participar en estas elecciones del 9 de diciembre?
—Soy partidario de rescatar el voto como herramienta de lucha.
—¿A pesar del CNE y las condiciones que la oposición critica?
—No siempre compites para ganar. Hay momentos en los que compites sabiendo que vas a perder, pero, ¿qué posibilidad te da una campaña electoral, un proceso electoral? De organizarte, fortalecer tu partido, conectarte con las bases sociales, hacer asambleas, llevar un proyecto a la gente, conectarte con la gran mayoría de la población.
—Pero hay una parte importante de la oposición que no quiere participar en estas elecciones. ¿Lo ve como un error?
—Desde mi punto de vista es un error. ¿Por qué? Ciertamente el electoral es el camino más largo. Ahora fortalecer el voto no es tontería. Recuerda la derrota de la asamblea constituyente. Algunos planteamos participar, y hubiésemos tenido por lo menos 200 constituyentes, tendríamos una vocería en la asamblea. ¿Que es írrita? ¿Que es inconstitucional? Pero perdiste un espacio político, porque la política no son fantasías, son realidades.
—Parece haber una lucha entre un sector de la oposición que tiene una postura de principios y otro que tiene una postura más pragmática.
—Es que la política es pragmática.
—¿Qué implica esa lucha entre pragmatismo y principios?
—Hay que vencer los principios. La política no nos lleva a la moralidad. Desde Maquiavelo hacia acá eso se eliminó. La política no discute principios, moralidad… La política es pragmática, es la lucha por el poder político, y tenemos que usar las herramientas que nos da la política. ¿Cuál es la herramienta que tenemos ahorita? El Gobierno permite que vayamos a elecciones, podemos ocupar algunos espacios. Hay 28 alcaldes de la oposición. ¿Vamos a dejar que todos sus concejos municipales queden en manos del chavismo? A los tres meses no van a tener alcaldías, y ese es el proyecto del gobierno: apropiarse de todas las instituciones. Flaco favor les hacemos a los sectores democráticos rindiéndonos, porque no participar es rendirnos.
—¿Esa visión pragmática implica participar en todos los procesos electorales?
—En todos. Va a venir otro proceso electoral, que no sabemos si es seguro o no. El Gobierno tal vez llame a un referéndum para aprobar una nueva Constitución. Es con este CNE, lo va a convocar la constituyente… ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos en la casa?
—¿Usted qué haría?
—Votar en contra de ese proyecto, movilizar a 12 o 14 millones de venezolanos que se pronuncien. Allí le diremos al mundo que hay un país que se opone a este gobierno, pero ¿cómo decimos que hay un país que se opone al Gobierno si no nos movilizamos, si no nos contamos?
—¿Maduro va a ser presidente seis años más?
—Por los vientos que soplan no veo otra cosa.
—¿La oposición debe prepararse para qué?
—¿Cuál es la ruta que planteo? Fortalecer el voto como una herramienta de lucha y de protesta. El 9 de diciembre tenemos una oportunidad para demostrarlo. Y la próxima elección pendiente, si no hay referéndum para la Constitución, son las elecciones parlamentarias de 2020. ¿También le vamos a entregar la Asamblea Nacional al Gobierno? Claro, uno dice esto y le preguntan: “¿Tenemos que esperar tres, cuatro o cinco años más?”. Lamentablemente tenemos que esperar tres, cuatro o cinco años, porque los errores que cometimos nos llevan a tener que esperar unos años para superar esta tragedia. Los procesos políticos no se resuelven en dos o tres años. Hay países que han pasado 50, 70 años sometidos a regímenes, como Cuba o México con el PRI.
—¿La que usted plantea es la ruta más larga?
—La ruta más larga, la más trabajosa, la que te pide más esfuerzos; la que te llama a organizarte, a salir, a recorrer el país.
La invasión no es “viable ni deseable”
—¿Cómo convence a quien dejó de creer en el voto?
—Me perdonan mis amigos evangélicos, pero nosotros tenemos que salir a predicar, a tocarle la puerta a la gente.
—¿Los políticos?
—Los políticos, como lo hacen los evangélicos: van, te tocan la puerta, te venden una esperanza. Tienes que empezar a construir un proyecto de país y a venderlo, y decirle a la población que sí es posible superar la crisis.
—¿Pero a mediano plazo?
—Eso lleva tiempo. Eso no es para mañana. La única solución para mañana es la que pregonan algunos, con una invasión internacional.
—¿Usted ve viable eso?
—No lo veo viable ni deseable.
—¿Hay alguien montado en ese plan?
—Hay sectores a escala internacional que están jugando, desde hace muchos años, a derrotar y salir de lo que representó Chávez en su momento. SI ves la historia de los últimos 20 años, aquí ha habido movimientos de todo tipo. Chávez salió con un golpe de Estado, ha habido manifestaciones de todo tipo para derrocar al régimen y eso siempre ha tenido ayuda de gobiernos del exterior.
—¿A EEUU le interesa invadir Venezuela en este momento?
—No creo que a Estados Unidos le interese eso. Creo que hay otros, más interesados que Estados Unidos, como Colombia o Guyana, que son nuestros vecinos fronterizos.
—¿Están interesados en una invasión?
—Por supuesto que están interesados. Colombia aspira a mover sus límites más allá del estado Zulia, y a Guyana le interesa también. No podemos esconder eso. Hay intereses internacionales en contra de nuestro país, pero también el Gobierno ha hecho todo lo posible para que eso sea así. El Gobierno ha peleado con todo el mundo, es como un elefante en una cristalería.
—Usted dice que no es deseable. ¿Por qué?
—Porque eso traería mayor tragedia. Además, ¿sustituimos a Maduro por quién? Aquí llega una fuerza internacional, y como dicen algunos, es algo quirúrgico, sacan a Maduro, no hay ni un muerto, ¿y a quién van a poner? ¿Quién es el venezolano que, en este momento, goza del consenso de toda la sociedad para que una fuerza extranjera lo ponga de policía del país?
—¿Usted ve a alguien?
—No lo veo. Aquí nos hemos dedicado a destruir el liderazgo del país. Aquí se destruyó el liderazgo de Capriles, que recorrió el país tres veces, enfrentó a Chávez, enfrentó a Maduro. Henri Falcón trató de vender una propuesta social y económica y un sector del país se dedicó a destruirlo. Henry Ramos Allup, que es un liderazgo, se han dedicado a destruirlo. Hay un sector que pareciera que no le interesa salir del gobierno sino por una vía rápida para después no saber qué viene. Entonces tenemos un TSJ en el exilio, un presidente en el exilio.
—¿Cuál es el poder real?
—Ninguno. Por cierto que la historia muestra que los gobiernos y poderes en el exilio ninguno ha llegado al poder nunca. Eso es venderle también fantasías a la gente. Nosotros no podemos seguirle diciendo a la gente mentiras. Llegó el momento de que le digamos a la gente la realidad política.
—¿Qué Maduro sigue siendo presidente?
—Que Maduro sigue siendo presidente, que controla todos los poderes, que Tibisay Lucena va a seguir siendo la presidenta del CNE hasta que haya un acuerdo.
“Vamos a esa mesa de diálogo”
Como dirigente político, como profesor universitario, como venezolano preocupado, Daniel Santolo es partidario del diálogo que asomó Maduro esta semana.
—¿Usted qué haría ante el llamado de Maduro?
—Ante ese llamado de Maduro le diría a la oposición: “Asumamos ese diálogo sin condiciones. Vamos a sentarnos con el Gobierno y fijar una agenda en común”. Vamos a decirle qué es lo que queremos. Nosotros no podemos seguir planteando el diálogo pero diciendo que el diálogo parte de que Maduro renuncie. Todos los procesos de diálogo llevan a que lo que primero que haces es sentarte en una mesa, y en esa mesa pones los puntos, y de mutuo acuerdo pondrás los puntos. Vamos a esa mesa de diálogo, pongamos nuestros puntos, el Gobierno pondrá sus puntos, busquemos un árbitro internacional confiable y aceptado por ambas partes. Y ese árbitro, que traiga un equipo negociador que sepa de eso, diga de todos los puntos lo que recomienda que se discuta. Pero ese es un proceso que también lleva tiempo.
—¿Con qué mediación internacional? ¿Con qué acompañamiento?
—Nos pondríamos de acuerdo. En la primera reunión tendríamos que ponernos de acuerdo.
—¿Y quién se sienta de la oposición?
—Ya no hay MUD, eso desapareció. Podríamos acudir al Parlamento, que es ahora la representación política del país, y nombrar una comisión encabezada por el presidente del Parlamento y con todas las organizaciones políticas representadas en el Parlamento. La única institución real, concreta, es la Asamblea Nacional.
Pero, reitera Santolo, esa comisión que se siente con el Gobierno no debe decir que el primer punto es la renuncia de Maduro. “Lo primero es escuchar, a qué aspira el Gobierno, qué quiere el Gobierno de la oposición, y nosotros diríamos a qué aspiramos por parte del Gobierno”.
La primera solicitud debería ser “que cesara la asamblea constituyente”, darle un plazo, enfatiza. Lo otro: La independencia de los poderes públicos.
—¿Qué implicaría?
—Reconstruir los poderes públicos: el CNE, el TSJ, el Ministerio Público, ver si es posible relegitimar todos esos poderes con acuerdos, y después plantear otras cosas. Igual el problema social y económico. Esos son los temas que tenemos que discutir. Pero no podemos llegar a una de diálogo diciéndole a Maduro que renuncia y que se meta preso él mismo. Eso no es realista. La política es pragmática y va a las realidades. Maduro fue reelecto, aunque algunos dicen que no.
—Hay factores que dicen que solo lo reconocen hasta enero de 2019.
—¿Y después de enero qué van a hacer? ¿Qué van a hacer esos sectores? ¿Van a dejar de respirar, van a dejar de pagar impuestos, van a dejar de viajar, no van a consumir más alimentos?
—Es una posición de principios.
—Entonces que se decreten en huelga de hambre todos. Pero eso no puede ser la política. Entiendo que hay mucha gente indignada, dolida, desesperanzada, pero los políticos no están para eso. Los políticos están para darle ánimo a la población, para las salidas posibles.
Un proyecto esperanzador
Daniel Santolo insiste en que la oposición debe construir “un proyecto esperanzador para el país”. El proyecto del chavismo “tiene discurso, propuestas, un proyecto económico nos guste o no”, y frente a eso “no hemos podido construir algo alternativo”.
Ante la propuesta de un programa como el del carnet de la patria, interroga, ¿cuál es la propuesta de la oposición? “Digo que hay que construir un discurso común de sectores de la oposición que crean que la ruta es la democrática, la electoral”.
—¿Cuál es la propuesta?
—Hay que construirla. Y eso tiene que ser interpretado por liderazgos creíbles. Por eso también tenemos que dejar de destruir a los líderes. Tiene que haber alguien que proclame la propuesta. El trabajo es arduo, es trabajoso, es difícil pero es la ruta que veo para derrotar el Gobierno.
—¿Es una ruta a cuántos años?
—Por lo menos a seis años. Hay una posibilidad de construir. Pero cuando digo que son seis años, me imagino que mucha gente me insultará, dirá que estoy vendido al régimen, que me entregué a Maduro. Frente a eso, no hay respuesta, porque esa es un respuesta irracional. Hay un sentido que a veces no usamos, que es el sentido común.
—En este momento, ¿qué le dice el sentido común?
-Que necesitamos reconstruir el país desde abajo, desde sus instituciones, y eso pasa por incluir a un sector del chavismo. Por cierto, un sector que cada día es más grande: el chavismo descontento y sus líderes. Tal vez se equivocaron, o no compartimos su proyecto, pero no podemos seguir viendo por el retrovisor, porque este país nos necesita a todos. Por supuesto, hay algunos que tendrán que pagar sus culpas: los que robaron, enjuiciaron, maltrataron. Llegará el momento en que la justicia, después de que resolvamos el problema de la justicia, se encargará de eso.
—Hay una diferencia entre justicia y venganza.
—Nosotros no podemos promover la venganza. Por cierto, le hago un llamado a mi amigo Tarek William Saab, que caminamos mucho tiempo: el Ministerio Público debería dejar la venganza y empezar a atender los problemas de todos y cada uno de los venezolanos. Hay persecución del mismo chavismo. El fiscal Tarek William ha emprendido hacia algunos sectores procesos de persecución, pero no lo ha hecho con todos los sectores. Aquí los procesos de corrupción no son nada más de Pdvsa.
—En el escenario del sentido común, ¿qué debería hacer la comunidad internacional?
—Lo primero que deberían hacer es quitarle la vocería a Almagro. Almagro se ha comportado como el jefe de la oposición radical venezolana. Almagro se ha dado el tupé de ordenarle a un sector del país desde afuera lo que tiene que hacer. Eso es inconcebible para el representante de un organismo internacional. Los organismos internacionales están llamados para la conciliación de las partes.
A su juicio, Luis Almagro “debería renunciar” como secretario de la OEA porque “no lo ha hecho bien”. Eso no es darle la razón a Maduro, sino “darle la razón al país, porque nosotros tenemos que pensar como país: no podemos seguir promoviendo que nuestro país se destruya” y “las opiniones que da Almagro no ayudan a la estabilidad”.
—¿Qué debería hacer la comunidad internacional?
—Insistir en el diálogo. No hay otro mecanismo. Ellos no tienen ningún mecanismo de coacción frente al Gobierno, a menos que sea la fuerza armada, una fuerza unificada, y eso no se ve por ninguna parte.
—¿Y mientras tanto? En los seis años de Gobierno, ¿cómo sobrevivir?
—Podemos seguir peor, esto puede seguir empeorando. Puede también suceder que el presidente Nicolás Maduro haga algo que medio detenga esta situación, pero la crisis va a seguir, y frente a la crisis debes tener una propuesta clara.
Daniel Santolo destaca que hay que llamar a la reconciliación, y que eso debe hacerse “con el diálogo social, desde abajo”.
—¿Todavía se puede hacer política en Venezuela?
—Claro que sí. Lo que pasa es que un dirigente tiene que cuidarse más. No puedes cometer errores. Por cierto, les digo a Maduro y al Gobierno que Juan Requesens no merece lo que está pasando. Creo que al Gobierno se le está yendo la mano con Requesens y con otros que están detenidos. También les hago un llamado al fiscal, al defensor, para que velen por las condiciones de vida de esos compañeros que están detenidos.

El regreso a la senda del diálogo es la oportunidad para salir de la crisis en Venezuela


El regreso a la senda del diálogo es la oportunidad para salir de la crisis en Venezuela

El politólogo y dirigente nacional de Avanzada Progresista, Daniel Santolo habla directo al grano,  con la seguridad de quien viene de largas luchas políticas y se enfoca rápidamente en  un  difícil tema, evadido por muchos políticos que temen poner en riesgo su popularidad: el diálogo con el Gobierno.
“El Presidente Nicolás Maduro llamó al diálogo, y le indicó a Jorge Rodríguez hacer todo lo posible para retomar  este proceso con la oposición, está planteando diálogo sin condiciones”, comentó al arrancar la entrevista, creo que hay que hablar de eso, dijo sin rodeos.  “El país vive un momento nada fácil y el único organismo que reúne a todos los sectores de la oposición  es la Asamblea Nacional, donde están representados los partidos políticos que allí hacen vida, además sigue siendo un organismo legítimo, electo por todos los venezolanos. Por eso, la Asamblea Nacional  debería nombrar  de su seno una comisión que asuma el diálogo con el Presidente Nicolás Maduro, atendiendo ese llamado”.
El también profesor universitario se planteó interrogantes sobre el inicio de una conversación  con el Gobierno:  “Bajo que signos? …bueno …Por qué no sentarse en una mesa a debatir y llegar a puntos de  coincidencia?  Puntos como cuáles?” y seguidamente se responde con precisión: “Yo creo que al Gobierno hay que pedirle fecha de culminación de la ANC, que presente el proyecto de Constitución que supuestamente está elaborando. Creo que hay que empezar a discutir sobre la reinstitucionalización de los organismos, como el CNE y el TSJ, esos son puntos que deberían llevarse a una mesa de diálogo”, indicó.
El integrante del Comité Ejecutivo de los progresistas resaltó que “el Presidente dijo que había que buscar un  mediador, tendríamos que ponernos de acuerdo de quien sería esa figura, la cual tendría que ser aceptada por todos” y agregó  “Yo creo que llegó el momento de asumir y tomarle la palabra al Presidente. Porque para salir de la tragedia que está atravesando el pueblo venezolano, hay que tener un momento de paz y sosiego en el cual le digamos al Presidente Maduro que llegó el momento de sentarnos en una mesa,  ponernos de acuerdo para vencer el problema social y económico que estamos atravesando, también el problema de las instituciones públicas como la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, además de todos esos problemas que se están suscitando con los trabajadores, pero toda solución pasa por un diálogo”, precisó.
Un diálogo entre  Gobierno y oposición hoy es una opción real para salir de la crisis?
Ante la pregunta de que cómo se puede creer que el Gobierno va a ir a un diálogo sincero ahora, el politólogo ajustó sus lentes y respondió con una interrogante: “Con quién vamos a dialogar? Tenemos que dialogar es con el Gobierno, no hay más nadie con quien tengamos que hablar” A continuación argumentó: “Porque el Gobierno es el responsable de la crisis, responsable de las malas políticas económicas. Por eso, hago un llamado a todos los sectores de oposición que hacen vida en la Asamblea Nacional para que retomemos el diálogo antes de que finalice este año y que el Parlamento recupere sus funciones”, apuntó  Santolo.
Qué razones podría tener el Gobierno para querer  el diálogo con la oposición, cuando ostenta todo el poder en el país?
“Por supuesto que al Gobierno no le interesa  llegar a acuerdos en un diálogo donde ellos no salgan favorecidos, tenemos que ser realistas en eso. El problema es que  la oposición no puede ir a una mesa de diálogo con el Presidente Maduro poniendo puntos previos como que para llegar a acuerdos él tiene que renunciar, eso es inaceptable, además de poco probable, tampoco puedes pedir al  Gobierno que ponga fecha a una elección presidencial, osea hay que ir a la realidad”, reflexionó el profesor de la UCV.
“El Gobierno atraviesa una crisis económica grave y los organismos internacionales se le han venido cerrando para conseguir mecanismos de financiamiento, la producción petrolera  ha  seguido cayendo, la industria petrolera viene en picada y al Gobierno le interesa tener estabilidad, le interesa llegar a acuerdo con sectores de la oposición para normalizar la situación política y económica del país. El diálogo  sincero  frente a sectores de la  oposición y sectores del país le daría esa normalización  para buscar mecanismos y salidas democráticas para superar la crisis que estamos atravesando”, argumentó el dirigente de Avanzada Progresista.
La presión internacional  tiene peso  para impulsar el diálogo interno
Según Santolo, el Gobierno está necesitado, “por eso el Presidente Maduro llama al diálogo, y también tiene una presión internacional, porque allí en ese escenario está siendo visto por todos  los actores”. En este punto el politólogo recordó la reciente declaración del Grupo de Lima: “fue un llamado al diálogo y un rechazo a  cualquier posibilidad violenta para salir de la crisis en Venezuela. Igualmente, la Comunidad Europea  llamó a que se haga un diálogo interno en el país”  dejando claro  que el Gobierno está  siendo presionado desde afuera para que dialogue con la oposición.
“El Gobierno está buscando el diálogo y los sectores de la oposición debemos aprovechar esta coyuntura para avanzar en objetivos claros: la reinstitucionalización de los poderes públicos, el cese de la ANC  y  ponerle fecha a la consulta  sobre el proyecto de Constitución del Gobierno, son temas que hay que discutir y yo creo que es la oportunidad para hacerlo”, concluyó.
Betzaida Amaro/ VeneReport

lunes, 23 de julio de 2018

La protesta social y reivindicativa





Frente a la crisis los trabajadores gallardamente asumen su papel, que no es otro que salir en la defensa de su salario y condiciones materiales de vida. Vemos como sectores como el de la salud, encabezado por las enfermeras, los eléctricos, telecomunicaciones, universitarios, entre otros, han comenzado a organizarse luego de años en que el movimiento sindical y gremial fue secuestrado por un proyecto político que se hace llamar obrerista. 
En estos momentos son los propios trabajadores y sus dirigentes, que muchos de ellos estuvieron y aún están del lado de la mal llamada revolución, los que han salido a la calle con un objetivo claro, reclamarle al patrono Estado su obligación de garantizar un salario decente, que cubra las necesidades básicas de todos y cada uno de los trabajadores.
El gobierno hundido en una crisis hiperinflacionaria, sin miras a salir de ella, queda inerte frente a estas múltiples protestas laborales, muchas de ellas encabezadas por sectores que aún se hacen llamar revolucionarios. Frente a este proceso movilizador de la clase trabajadora, a la par se esta dando en los diversos sectores sociales, iniciativas para enfrentar la crisis, como viene ocurriendo en las diferentes urbanizaciones y los sectores populares, donde se comienzan a dar formas organizativas para colaborar y hacer más llevadera la crisis de los servicios públicos y de alimentación, sectores que se reagrupan y organizan para asumir, hasta donde sus posibilidades lo permitan, palear la grave situación que estamos atravesando.
Este cuadro político-social debe ser entendido con claridad meridiana, son diferentes sectores que la situación país los ha llevado a organizarse en defensa de sus derechos, y a la vez le hacen una exigencia al responsable de la crisis, al gobierno, ya que no hay otro responsable del debacle económico y social. 
Pero es aquí donde hay que hacer una advertencia, ya que hay muchos que creen que este es un proceso que puede ser utilizado con otros fines, muy alejados de lo reivindicativo. Como es el caso de algunos que comienzan a querer cabalgar sobre estas movilizaciones,  pretendiendo hacerse voceros del descontento social, tratando de convocar a paros y huelgas generales, sin darse cuenta que le hacen un gran daño a estas protestas, que por su carácter reivindicativo no han sido reprimidas, muy por el contrario, han sido acompañadas solidariamente por los cuerpos de seguridad del Estado, a los que se oye decir, que “ojala consigan los aumentos, así a nosotros también nos toca”.
Esto ha impedido que el gobierno, que esta de manos atadas e incapacitado de resolver la situación económica, se le haya ocurrido reprimir a los trabajadores que a diario están en la calle reclamando sus derechos, hasta nuestros adultos mayores han tenido que trancar las vías exigiendo el pago completo de sus pensiones. Pero cuidado, aquellos que pretenden darle otra orientación a la protesta, podrían darle una válvula de escape al gobierno, que al ver que la protesta se torna violenta e insurreccional, tendría la excusa perfecta para arremeter salvajemente contra los trabajadores que manifiestan legítimamente.
Aquellos que vociferan, y hacen llamados desaforados desde Miami, Bogotá o Madrid, y alguno que otro desconectado de los movimientos sociales desde hace años, de que llegó el momento de la insurrección popular, que sigamos el “glorioso ejemplo del pueblo nicaragüense”, y su vez nos acusan, a los que aún permanecemos aquí dando la cara, de carencia testicular, les llamo a la reflexión y les recuerdo, que ya el pueblo venezolano ha ofrendado muchas vidas por los errores que muchos de estos que gritan a diario desde otras latitudes se niegan a reconocer, como fueron, entre otros, las llamadas guarimbas.
Ojalá logren comprender que la marcha y la recomposición de estas instituciones democráticas, como son los gremios y sindicatos, tienen sus propios tiempos, que allí el inmediatismo lo que puede lograr es la castración de estos movimientos que comienzan a asomar y a fortalecerse, pero que aún tiene mucho camino por andar. Lo que debemos y podemos hacer cada uno desde nuestras trincheras, es apoyar y tratar solidariamente de orientar su lucha, exigiéndole al gobierno nacional el respeto al derecho legítimo a la protesta pacífica y reivindicativa de los trabajadores, y que a su vez asuma su responsabilidad y comience a aplicar las medidas económicas que le devuelva el poder adquisitivo al salario.  
¡Ah! y un consejo, en estos día a un diputado muy mediático, los propios trabajadores lo corrieron de una de estas protestas, queriendo de asomado salir en las fotos, allí los trabajadores son muy celosos, su dirigencia es la que ellos asumen y reconocen, la que por años ha estado a su lado sufriendo sus mismas penurias, y eso hay que respetarlo.

domingo, 1 de julio de 2018

Los iluminatis





El presidente Chávez hizo del resentimiento social una política para acceder al poder, supo utilizar ese sentimiento que se encontraba latente en gran parte de la sociedad venezolana con un objetivo político claro. Sentimiento que se complementaba con el rencor y la sensación de exclusión y marginalidad social, y a esto se le sumaba el sentimiento que considero de mayor gravedad, el de la revancha y la venganza.
Chávez utilizó los resentimientos de un gran sector de la población para llegar a Miraflores. El presidente fallecido luego de ser electo exacerbó el resentimiento social, y logró con ello construir una hegemonía política que polarizaba electoralmente, la que le dio por esta vía, la electoral, más de una victoria. Esa reconcomio social no solo pertenecía a las clases bajas de la población, también un sector de clase media sentía que la clase política gobernante de ese entonces era culpable de todos sus males, los que también terminaron apoyando el proyecto político revanchista que hasta nuestros días ha perdurado.
Nuevamente este fenómeno se manifiesta abiertamente en la colectividad venezolana, pero bajo un nuevo enfoque. La teoría política habla de esas grietas en la sociedad que nos separa como ciudadanos que compartimos un mismo territorio. La teoría los define como “Cleavage” o “Clivaje”, lo que se puede traducir como “ruptura política”, también podemos definir un Cleavage como una división social, división que permanece como sentimientos históricos que nos dividen, los que en su mayoría de las veces subsisten adormecidos hasta que surge un disparador, y entonces salen a flote, en muchos de los casos con consecuencias terribles, como guerras civiles y fratricidas.
En nuestro país ha existido a lo largo de los años una corriente de pensamiento que menosprecia a las grandes mayorías, situando a un sector de la población de lado, al considerar  que no están lo suficientemente preparadas para tomar las mejores decisiones, sobre todo en el momento de elegir, y es por ello que estos sectores necesitan de una clase iluminada que les guie y tome las decisiones por ellos, ya que son como niños que aún no son capaces de discernir entre lo que le conviene o no.
En Venezuela en estos últimos cuarenta años estas dos visiones de país se han confrontado abiertamente, logrando posicionar en amplios sectores de la población sentimientos de desesperanza y estados de desasosiego, el sector de los que mantienen la posición de no confiar en las mayorías, también explotan estos sentimientos con el objetivo de tomar el control del poder por otras vías, dejando a un lado la vía electoral. 
Planteamientos que van desde llamar a los sectores militares para que se subleven y retomen el “hilo democrático”, hasta llamados a intervenciones de fuerzas internacionales, justificando estas acciones con argumentos que giran en posiciones de superioridad moral, ungidos por una verdad superior que los mueve para “liberar” a nuestra nación.
Ahora en pleno siglo XXI, estos iluminatis, que no creen en el pueblo, entendiendo pueblo como lo define Norberto Bobbio: “como aquella parte de la población que se moviliza políticamente”, esta casta elitista considera que este pueblo socialmente marginado no ha sido capaz de quitarse de encima este desastre de gobierno, sintiéndose autorizados por ello a realizar en una de sus últimas cruzadas, una campaña llamando a no votar, despreciando el mayor acto de movilización política democrática con argumentos casi infantiles, como que “el que vota no elige”, o que el CNE ya tenía los resultados de la elección del 20M, o que la comunidad internacional nos haría el trabajo. Argumentos que no son constatables con la realidad política del país. Lo que sí es un hecho cierto, y ha sido demostrado en más de una oportunidad, es que al gobierno se le ha derrotado electoralmente en múltiples oportunidades, la diferencia con el momento actual es que no hubo una posición sólida y unitaria para enfrentar a el gobierno de forma democrática, como si la hubo en los momentos anteriores en los que se logró el triunfo por la vía electoral.
Estos grupos prefieren seguir apostando a la salida rápida, no pueden aceptar que alguien que no pertenece a sus filas pueda derrotar al gobierno, para ellos es inaceptable que en su proyecto mesiánico de la toma del poder por actos nada democráticos, sea truncado por un grupo de venezolanos que se atrevieron a desafiar en un solo acto a los poderes fácticos que este grupo representa, y al mismo tiempo al gobierno que encabeza Nicolás Maduro, con una política clara y el planteamiento de la utilización del voto como una de las armas que nos da la democracia para cambiar a quienes nos gobiernan. Prefirieron, y así lo manifestaron, la continuidad de Maduro en Miraflores, para seguir con su plan, que no es otro que el asalto del poder, despreciando a las grandes mayorías, las que no se ven representados en este pequeño sector de la dirigencia política venezolana que se sienten ungidos por la justicia divina.
Nuevamente la gran mayoría de la población, la que atraviesa a diario las tragedias de un gobierno indolente, se ve desarmada frente a una realidad política y económica que pareciera no tener salida, la vía democrática parece agotarse, ¿será eso lo que algunos pretenden? ¿formará parte del plan?, yo por mi lado prefiero seguir confiando en las mayorías, así a veces no tengan la razón.  

jueves, 21 de junio de 2018

Nota de Prensa

Daniel Santolo: El fraude en las pasadas elecciones fue por usar con descaro los recursos del Estado

Daniel Santolo, miembro del comité ejecutivo de Avanzada Progresista estuvo de visita en Puerto Ordaz, ante la decisión del partido de recorrer nuevamente todo el país, para reafirmar que tenían razón en llamar a elecciones, y que  la política acertada era el voto como mecanismo para darle un cambio al país en democracia y pacíficamente.
Nota de Prensa
Santolo estuvo acompañado de la directiva regional liderada por Carlos Allembert, y representantes de los partidos AD y Copei de la alianza que apoyó a Henri Falcón en las pasadas elecciones,  donde también hicieron acto de presencia representantes de Bandera Roja, activistas y simpatizantes de la tolda progresista en el estado Bolívar, y Delta Amacuro.
Santolo dijo que la abstención antes, durante y después de las elecciones era exponer el país a mayor miseria y desgracia , y que a estas alturas , aquellos sectores que llamaron a la abstención, ni siquiera han dado la cara al país y no han dicho cual es la solución.
Considera que la abstención en Venezuela no tienen razón de ser, porque en países como Colombia que exigen un porcentaje de votos para que la elección sea válida, se podría decir que la abstención es efectiva, porque se va a una segunda vuelta, pero en Venezuela no por cualquier porcentaje de voto le da legitimidad y la legalidad al proceso electoral.
Se demostró que era posible derrotar a Maduro, que sacó aproximadamente seis millones de votos, y que cuando la oposición fue unida a las elecciones parlamentarias se sacó siete millones y medio de votos, lo que dice que era más que factible derrotar al gobierno, agregó.
CRISIS E INFLACION
El dirigente nacional de AP, añadió que el país esta inmerso en una inmensa crisis económica, y en el estado Bolívar es mas acentuado con el problema del transporte, la alimentación, el alto costo de la vida, y su sistema de salud colapsado, falta de medicinas y alimentos, sumado al problema de las empresas básicas que las están dejando morir, denunció Santolo.
Insistió en que ellos tenían la razón, y que conjuntamente con los aliados como  el Movimiento Ecológico, Copei, personalidades de la talla de Eduardo Fernández y Claudio Fermín,, Felipe Mujica, que son políticos de larga trayectoria en el país decidieron darle la cara a la gente.
“Yo estoy aquí para darle la cara a la gente, que la salida era con un gobierno de transición como así lo ofreció Falcón””.
Informó que ellos siguen trabajando, y que le exigen al gobierno nacional que debe tomar medidas inmediatas para parar la hiperinflación, porque Maduro dijo en su campaña que venía una bonanza económica una vez que ganara  las elecciones, por eso le dice al Presidente que se siente a resolver los problemas.
El gobierno debe sentarse a resolver los problemas de la gente, y del hambre, falta de medicinas, dotación a hospitales, y mantienen la petición de un canal humanitario en manos de gente que sepa de eso como las FAO, Cruz Roja Internacional, de gente que conoce esa materia para que la dirijan.
Mantienen la propuesta que para recuperar las empresas básicas y la industria petrolera, se necesita inversión extranjera, inversión nacional, abrirse a nuevas inversiones, y que estas denuncias la van a seguir haciendo por todo el país.
Finalmente dijo que están impugnado el proceso electoral, pero no porque les robaron los votos, y que esta referida a que el gobierno utilizando los programas sociales, los recursos del Estado y el Presidente en cadena nacional salió comprando el voto, ofreciendo diez millones de bolívares, que hasta la misma presidente del CNE Tibisay Lucena dijo que eso no debía hacerse efectivo, y que con la participación de ellos en las elecciones quedó demostrado el fraude por parte del gobierno.
F1: El dirigente nacional de Avanzada Progresista en la rueda de prensa en Puerto Ordaz, estado Bolívar

Daniel Santolo a Eduardo Piñate

Ocúpese de saldar la deuda de seguridad social que el Gobierno tiene con la clase trabajadora


Un llamado a “saldar la deuda en materia de seguridad social que el Gobierno tiene con la clase trabajadora” hizo al nuevo ministro del trabajo Eduardo Piñate, este lunes, el politólogo Daniel Santolo, miembro del Comité Ejecutivo Nacional del partido Avanzada Progresista (AP).
Santolo señaló que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro “que se dice ser el presidente obrero, ha abandonado por completo a la clase trabajadora, siendo que hoy, el trabajador venezolano vive en la mayor miseria posible pues con el salario que percibe no le alcanza ni para comprar un cartón de huevos”
El directivo del partido Avanzada Progresista, explicó que las erráticas medidas económicas que aplica el Gobierno Nacional nos han llevado a la hiperinflación la cual convierte en sal y agua el poder adquisitivo del venezolano, siendo la clase trabajadora la más afectada por los estragos que produce un manejo “improvisado e incapaz de la economía nacional”.
Considera el profesor universitario Daniel Santolo, que el nuevo ministro del trabajo Eduardo Piñate, tiene la responsabilidad de abocarse a buscar alternativas viables con el ejecutivo nacional, para dar respuesta a las “justas exigencias” de los trabajadores del país, quienes ya les es imposible seguir sosteniendo a sus familias con la “miseria de salario que perciben”, además de no contar con un sistema de seguridad social que responda a sus necesidades básicas como: salud, vivienda, educación, vestido y recreación.
Por otra parte, el dirigente de Avanzada Progresista indicó que es necesario tomar medidas para parar la destrucción de la que ha venido siendo objeto el empleo formal. Agregó Daniel Santolo, que AP propuso la dolarización del salario y que sí el Gobierno no atendió esta propuesta, por lo menos debería contemplar la indexación salarial como medida para recuperar el poder adquisitivo del trabajador, “aunque la principal medida a tomar debe ser el giro total de la política económica del Gobierno, sino seguiremos en hiperinflación” dijo finalmente Santolo.
Nota de Prensa

martes, 6 de marzo de 2018

¿Por qué acompaño a Henri Falcón?



Porque he luchado toda mi vida al lado de los más necesitados, porque creo en mi país y en su gente, porque estoy seguro que si es posible superar la tragedia que atraviesa el pueblo venezolano, que la solución de la crisis pasa por un gran acuerdo nacional, porque creo en la reconciliación, porque la vía no puede ser el revanchismo ni el odio, porque pongo de lado la violencia, que lo que trae es más violencia, porque quiero que mi hijos y mis nietos crezcan y se desarrollen a mi lado para poder disfrutar de ellos, porque no es salida que nos impongan desde afuera una intervención en cualquiera de sus formas, porque es necesario impulsar  la salida democrática, porque la movilización alrededor del voto es la que construye con mayor efectividad conciencia ciudadana, porque confío en ese país que se levanta cada mañana y lucha para superarse, porque no creo en mecías, como no lo hice cuando a Chávez lo apoyaba el 80% de la población, allí también nade contra la corriente, como lo hago ahora, porque comprendo la necesidad de entendernos como adversarios y no como enemigos, porque la política al igual que la religión es un compromiso de vida y en ella descansa mi fe, porque me he desarrollado como político desde el mundo sindical, aprendiendo al lado de los trabajadores la honestidad y la franqueza, porque cada día que doy clases en la UCV veo a mis alumnos que sueñan con obtener un título lo que me llena de entusiasmo y optimismo, ya que en ellos veo nuestro futuro, porque estoy convencido que nuestro porvenir será mucho mejor, porque no creo en un hombre o en una mujer, sino en un trabajo de equipo que sueña con un país mejor y posible, porque al igual que en tiempos pasados nuestro pueblo clama por una salida, pero una salida que los incluya, que les dé las herramientas necesarias para superar sus penurias, porque he visto países en peores condiciones que el nuestro y han podido en corto tiempo superar su crisis, porque entendiendo que el trabajo productivo es la única herramienta que nos podrá sacar de la pobreza, porque creo en los campesinos, en los empresarios honestos, en los trabajadores, porque soy un venezolano que sueña con un país mejor y estoy dispuesto a colaborar para su construcción, porque en más fácil destruir que construir, y yo me anoto en los que quieren construir, porque de destrucción ya hemos tenido demasiado, porque creo que lo más difícil, pero no imposible, es ponernos de acuerdo en un camino compartido para el desarrollo y el progreso, un desarrollo  humanista y ecológico que logre mejorar las condiciones de vida de todos los venezolanos sin exclusión ni privilegios, porque no creo en diferencias ideológicas, ni de clase, ni de raza, ni de preferencias sexuales, porque estoy seguro que la gran mayoría de los venezolanos están del lado de los que quieren un cambio en paz y democracia, y eso solo se alcanza con un gran encuentro nacional para salvar el país, porque creo en la unidad como concepto y no como un eslogan de campaña, porque no hay razón alguna de que nuestros niños deambulen por las calles sin rumbo, para que nuestros viejitos no sigan pasando penurias y logren vivir bajo el confort los últimos años de su vida, porque esta elección nos da la posibilidad de generar un discurso de esperanza y sosiego, que ya basta de exacerbar lo malo y fijemos nuestra vista en la gran cantidad de venezolanos que día a día dan todo lo mejor de sí para construir un país mejor, es allí donde debemos poner todo nuestro esfuerzo, y es con ellos que cuenta nuestro país para impulsar los cambios necesarios para superarnos, ¡ah! se me olvidaba, porque Henri Falcón comparte mi visión, que estoy seguro que es la misma que comparten las grandes mayorías.