domingo, 25 de septiembre de 2016

Clase obrera socialista

Uno no deja de sorprenderse con las cosas que están sucediendo en la clase obrera, “ahora socialista”. Puedo decir que gran parte de mi vida la transité en el mundo sindical, actividad que me trae buenos recuerdos. Tiempos aquellos de luchar para conquistar un sindicato y ponerlo al servicio de los trabajadores y de sus reivindicaciones, siendo ese el norte de nuestra actuación frente al movimiento sindical. En uno de esos episodios me tocó presidir la comisión electoral nacional de la CTV en el año 2001, cuando se convocó por primera vez en su historia una elección por la base para elegir su directiva, en donde participaron casi un millón de trabajadores afiliados a esta central, para ese tiempo era la central obrera más grande del país, allí, como corriente sindical nos tocó enfrentar, desde el Nuevo Sindicalismo, la plancha  que encabezaba el sindicalista petrolero Carlos Ortega, hoy injustamente en el exilio, en ese momento Carlos, era presidente de FEDEPETROL y logra en el proceso electoral conquistar la presidencia de la CTV, gracias en parte, a su desempeño en la lucha sindical en la defensa de los trabajadores de la industria petrolera.
Que se iba a imaginar para ese entonces la dirigencia sindical progresista y clasista que al  impulsar esa reivindicación democrática, la elección directa por la base de la central sindical más representativa del país, que la federación petrolera, una de las de mayor importancia, iba a caer en manos de la nueva “clase obrera socialista”.
Resulta ser que la actual federación petrolera, se ha convertido en todo lo que en otrora lucho el movimiento sindical para erradicar de sus bases los males que le aquejaban. Uno de estos males más criticados, fue la venta de los puestos de trabajo por parte de dirigentes sindicales inescrupulosos,  pero resulta ser que ahora no hay ingreso posible en la industria petrolera si no cuenta con el aval de la nueva “dirigencia obrerista socialista”, lo mismo pero de otro color.
Nuevas prácticas antisindicales vuelven a la industria petrolera de manos de su federación conjuntamente con la empresa PDVSA, una de ellas, el despojo a los sindicatos de base de las cotizaciones sindicales que le son descontadas a los trabajadores que no están con el ”proceso”, siendo  entregadas directamente a la federación de forma ilegal, también los permisos sindicales que les corresponden por contratación colectiva a los sindicatos de base son utilizados por la federación sin ni siquiera notificarlo al respectivo sindicato, con solo llamar a la gerencia de Recurso Humanos de PDVSA obtienen los permisos; como ejemplo tenemos los últimos permisos de que disfrutan “trabajadores” que andan en campaña electoral a favor del gobierno, muchos de ellos aparecen en nómina  pero nunca han trabajado en la empresa, gracias a su afinidad política con quienes manejan la federación, cobrando guardias completas, bonificación por asistencias, horas nocturnas, y todos los beneficios que les corresponden a los que si trabajan.
Pero todo este desparpajo no ha sido suficiente, parte de la nueva directiva de la federación, haciendo gala de su fidelidad al régimen han conseguido ser también miembros Directores Externos de PDVSA, Presidente de filiales, utilizando a su antojo los aviones de la empresa, aquello de las colitas se quedaron cortos, tienen asignadas habitaciones en el hotel más caro de Caracas, el Meliá Caracas, allí se les puede ver degustando de ciertas bebidas espirituosas, que por cierto ningún obrero gana lo suficiente en un mes para darse ese plácet, escoltas y carros asignados por la empresa, son parte de su repertorio.
Por si esto fuera poco, dicen que uno de los directivos se tomó el penthouse del edificio de la federación para su uso personal, nadie más tiene derecho a entrar allí, y si algún dirigente sindical se le ocurre reclamar por estos desvaríos, les dice que si no se comportan les manda a “poner los ganchos con el SEBIN”, o los bota; y esto no es mentira ya hay varios dirigentes despedidos de la industria, con expedientes judiciales abiertos por oponerse a estos seudo dirigentes sindicales.

A todo esto debemos sumarle el deterioro de la empresa, la destrucción del salario de los trabajadores de la industria, que en su mayoría ganan salario mínimo, estamos hablando de trabajadores especializados; perdieron el economato, las evaluaciones por rendimiento, no discuten la contratación colectiva, siguen las empresas utilizando trabajadores tercertizados, y la guinda que le faltaba a la torta, suspenden las elecciones sindicales de la federación por el temor de ser expulsado por los trabajadores petroleros, que están cansados de tanto atropello, al peor estilo de los que la “nueva clase obrera socialista “criticaba de la cuarta.




viernes, 9 de septiembre de 2016

Sordos, ciegos, y por desgracia, no mudos

Imaginar a Nicolás asistiendo a un estadio de futbol o béisbol para disfrutar un juego de nuestra vino tinto o de un Caracas Magallanes, todos intuimos lo que podría pasar, el abucheo sería gigantesco y la chifla interminable, o que el presidente se haga el beato y acuda a cualquier santuario, como por ejemplo asistir a la celebración de la Divina Pastora, o en la actualidad tratar de aparecerse en  la celebración de la Virgen del Valle, no lo quiero ni pensar, sería un evento  lleno de hostilidades de parte de grandes sectores de la población para expresar el gran rechazo que sienten hacia su gobernante.
También sabemos que estos acontecimientos religiosos son muy concurridos por sectores de oposición, ni el mismo Chávez se le ocurrió hacer apariciones en esos sitios, pero si caminaba los barrios y sectores populares en donde se sentía cómodo, ya que se encontraba entre el mayor número de sus seguidores. Bueno pareciera que al presidente actual le es imposible presentarse en cualquier barrio del país y mucho menos en un evento que reúna una porción de población medianamente critica, sino pregunten a los habitantes de Villa Rosa.
La situación del país se agrava “a paso de vencedores”, como lo diría el difunto, y esto por no querer escuchar el clamor popular, sí popular, el de los sectores más desfavorecidos, los que ahora demuestran todo su descontento de mil maneras frente al fracaso gubernamental.
La sordera y la ceguera de quienes dirigen el destino del país, si es que a esto se le puede llamar “dirigir”, es descomunal, la tozudez con la que actúan no tiene parangón en nuestra historia, negarse a entender la necesidad de frenar la violencia y lograr acuerdos que le permitan llevar su agonía de la mejor manera los está empujando a caminos inciertos, que lamentablemente también arrastra al resto de la población, no solo se hunde el chavismo con Nicolás, sino también se hunde el país, y lo único que se les ocurre para detener esto es incitar a una mayor confrontación, llamando a movilizaciones que cada día son más escuálidas; que iba a pensar el comandante fallecido que su invento gramatical para descalificar a un sector del país se les voltearía, convirtiéndose ellos en los escuálidos de ahora. A los únicos grupos que logran movilizar son a los violentos, bandas de delincuentes tarifados para tratar de generar terror por medio del amedrentamiento.
Pretenden mediante esta práctica, nada democrática, someter ahora a los sectores populares a un régimen represivo para impedir que protesten, lo que no han querido oír ni ver es que estos sectores cada día se manifiestan con mayor fortaleza y dignidad, expulsando a los violentos y hasta los propios cuerpos de seguridad del estado de sus manifestaciones, todas ellas más que legítimas, pero estos “Shakiras y Shakiros” que nos gobiernan siguen sordos y ciegos, pero por desgracia  no mudos, manejan en sintonía todos el mismo discurso, que ya suena a disco rayado, cadenas tras cadenas interminables y vacías de contenido, el bla bla bla de los sordos y ciegos cada día les dice menos a esa parte de un pueblo que creyeron en un proyecto que enarboló la lucha contra  la corrupción, y que ofreció superar los altos índices de miseria y pobreza que destruían el tejido social, lamentablemente luego de casi 18 años no hay nada que rescatar de lo que hemos vivido, la destrucción y el daño estructural que se le ha hecho a nuestra sociedad es incalculable.

Urge un acuerdo de unidad nacional, que hable menos pero que escuche y vea más para que conjuntamente con todos los sectores sociales se emprenda un plan nacional de reconstrucción que sea compartido por todos, y que no sea mudo pero sí que hable solo lo necesario.