sábado, 21 de abril de 2012

Monumento al fracaso


En los primeros 40 años de la democracia venezolana todo presidente dejó alguna obra emblemática para ser recordado, entre ellas tenemos: Parque Central, el teatro Teresa Carreño, las Empresas Básicas de Guayana, el Metro de Caracas, el Poliedro, entre otras tantas, era como una norma no escrita,  a la cual no se le dio la importancia merecida, lo asumíamos como algo normal. Para mi entender fue una conducta heredada de la dictadura precedente, la que tuvo, como bondad, la realización de obras de gran envergadura que eran fiscalizadas por el propio dictador. Con dolor debemos afirmar que éste gobierno, que se hace llamar revolucionario, a dado al traste con este principio, y peor aún, ha sido un factor de destrucción de lo que antes nos sentíamos orgullosos.
En caracas hay una estructura que se ve desde casi cualquier punto de la ciudad, que podemos afirmar, es el símbolo que mejor representa las obras de la revolución, la torre CONFINANZAS, que debido a la crisis bancaria de 1994 su construcción se paralizó y fue intervenida por parte del Estado, resultando que el conjunto financiero fuera cedido a FOGADE, el cual en más de 15 años no ha sido capaz de darle funcionalidad a una estructura de tamaña envergadura. En la actualidad sus 45 pisos se encuentran ocupados por damnificados, lo que se ha convertido en el barrio más alto del mundo, donde impera la ley del más fuerte, en donde el Estado ha sido relevado por la delincuencia y los grupos armados que mantienen a los venezolanos que allí residen, y a los que no, en una permanente zozobra, y sin autoridad alguna, esperando que un gobierno que dice dignificar a los pobres haga valer su autoridad, y cumpla con sus obligaciones, entre ellas, otorgarles una vivienda digna y devolverle a los habitantes de la zona la tranquilad, ya que para nadie es un secreto los hechos delincuenciales que desde allí se cometen, dándose el caso, que la única actuación policial que se ha desarrollado en esta torre fue debido al secuestro del funcionario diplomático costarricense, de lo contrario las autoridades correspondientes se hubiesen seguido haciendo la vista gorda, ante este monumento al fracaso de un gobierno que no ha sido capaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
El daño estructural que se le ha hecho al país en los últimos años tiene responsables, el presidente y quienes lo han acompañado, por ello hay que entender, que la única forma de comenzar a recobrar la institucionalización y la paz, es desalojándolos del poder, y llevar a una nueva generación de venezolanos que conduzca los destinos del país, hay un camino, y el camino es el progreso, frente al atraso que representa éste régimen.   

martes, 3 de abril de 2012

Tres períodos parlamentarios no han sido suficientes


Tres períodos parlamentarios no han sido suficientes, la Asamblea Constituyente de 1999, les dejó la tarea a los parlamentarios para que aprobaran a través de la Reforma de la LOT un nuevo régimen de prestaciones sociales reconocido en el Art. 92 de esta Constitución, “el cual integrará el pago de este derecho de forma proporcional al tiempo de servicio y calculado de conformidad con el último salario devengado”, más claro no canta un gallo. Lo grave de esto, es que luego de 12 años no se haya cumplido con ello, es una irresponsabilidad de los que han tenido mayoría en la asamblea nacional, y se han hecho los locos. La deuda laboral heredada por este gobierno es incalculable, pero también es fácil calcular la deuda que ha adquirido este gobierno socialista con los trabajadores desde 1998 hasta hoy, es muy sencillo, ya que un gobierno que habla de un robo de las prestaciones sociales en el pasado, no ha sido capaz de pagar a la gran mayoría de los trabajadores que prestan servicio al estado venezolano, no sólo el bono de transferencia por el cambio del régimen prestacional, pero peor aún, no ha depositado en las cuentas individuales de los trabajadores, como ordena la ley, las prestaciones causadas desde 1999, es decir, se ha apropiado de los ahorros de los trabajadores, del esfuerzo de su trabajo.
Cobrar lo correspondiente a las prestaciones sociales en la administración pública es una lotería, trabajadores que son jubilados o pensionados tienen un promedio de 12 años para obtener lo que por derecho les corresponde, llegándose el caso que muchos mueren antes de cobrarlas, y esto debido a la irresponsabilidad del gobierno por no implementar un mecanismo con el cual se mantenga al día con el depósito de lo correspondiente a los pasivos laborales y a sus intereses, lo que ha generado una gran deuda para este sector de trabajadores, cosa que por cierto no pasa en la empresa privada, que si fue obligada a cumplir con la ley.
Es por esto que aquellos que por doce años se han rasgado las vestiduras, vociferando a todos los vientos que los trabajadores fueron estafados con el cambio del régimen de prestaciones sociales, tienen razón, ya que el mayor estafador ha sido el actual gobierno, que extrañamente en estos momentos, nuevamente toma la bandera en la lucha y la defensa de los trabajadores, unos trabajadores que han sido embaucados por más de una vez por este régimen, recordemos los ofrecimientos que nos hicieron cuando se pretendió reformar la constitución, “reducción de la jornada laboral, aumentos de salarios, bonificaciones”, y pare usted de contar. ¿Por qué ahora se viene con la misma cantaleta?, y por el mismo cantante, ¿será para buscar votos? La asamblea realizando un acto de irresponsabilidad parlamentaria deja en manos del presidente de la república la elaboración y promulgación de una nueva LOT, que por cierto hay que remarcar, no es el mandato de la Asamblea Constituyente de 1999, que ordenó una reforma puntual en el tema de la retroactividad de las prestaciones.
Claro esta que los trabajadores venezolanos se merecen una nueva ley del trabajo, moderna que mejore las condiciones de trabajo y supere a la actual en beneficios, siempre respetando las conquistas históricas de los trabajadores, lamentablemente ese no es el panorama que se avecina, ya que la pretensión de los que ahora van modificar la ley, no es otra que la de implementar un régimen de nuevas relaciones de trabajo de tipo “socialista”, donde estamos seguros que el 1ro de mayo, cuando sea promulgada la nueva ley, nos anunciaran las cosas buenas y deseadas por los trabajadores, pero cuando vayamos al fondo nos daremos cuenta del asalto de que seremos al perder, entre otras, la libertad sindical.