viernes, 27 de septiembre de 2013

¡Maduro tiene razón!

Las declaraciones llenas de angustia y rabia por parte de Nicolás Maduro, al denunciar ante el país que hay un saboteo económico, y toda una conspiración para desestabilizar al gobierno son ciertas, y a estas le debemos sumar la certeza de que hay quienes creen que la salida es un golpe militar. Que hay conspiradores es verdad, el único problema que veo es que nuestro amigo no ubica a los saboteadores ni a los golpistas, creo que sus servicios de inteligencia han estado fallando, y es comprensible, los cubanos no conocen del todo la idiosincrasia del venezolano, que a todo le busca la vuelta y de ello hace un chiste.

Estoy convencido de que hay una conspiración económica en marcha desde hace muchos años, y voy a cumplir con mi deber de venezolano de denunciar quiénes son los que la encabezan, entre ellos figura un tal Jorge, que dirige una banda que va desde Ministerio de Finanzas al Banco Central, los denominan la banda de los “enanos del banco nieves”, parece que es por sus dotes en lo que tiene que ver con la minería en la extracción del oro de las bóvedas del Banco Central. Estas dos instituciones que dirigen la economía del país quedan a pocas cuadras una de la otra, y esto les posibilita a los saboteadores económicos el asedio malicioso a los trabajadores, a los que les dan ordenes conspirativas, al parecer ofrecieron un bono de fin de año para aquellos que logren que la inflación pase del 50%, esto ha hecho la competencia entre los saboteadores muy reñida.

Igual situación se está presentando dentro de los cuarteles, que parece han sido confundidos con mercales, por lo largo de las colas que se ve en sus entradas, me dicen que es por la conscripción, no por la conspiración. Allí se ha puesto en marcha todo un plan para dar un golpe, seguro que están poblando nuestros cuarteles de puros escuálidos. El problema sigue siendo la imposibilidad de identificar al cabecilla de esta maniobra apátrida y pro imperialista, pero me llegan rumores, y no es que quiera competir con Bocaranda, que el militar que encabeza toda esta conspiración golpista se hace llamar Teresa, lo que no me informan si es su nombre verdadero o un seudónimo usado en la clandestinidad. 
Hay un tercer sector que viene conspirando con mayor fuerza, es el que tiene que ver con los alimentos, los cuales gracias a la conspiración, están por las nubes, y a este complot se le suma la escasez y la especulación. En este rubro ha sido más difícil dar con el responsable, ya que pareciera que es un mostro de mil cabezas el que la dirige, pero le recomiendo al compañero obrero que no siga buscando lejos de su entorno, que el conspirador no está en fedecamaras, ese Jorge no es Roig, y la señora Teresa no es Albanes, y si le da tiempo, ahora que no tiene avión presidencial para andar recorriendo el mundo, se dé una vuelta por los mercales y los bicentenarios, y hable con sus compañeros trabajadores, estos le sabrán decir quiénes son los verdaderos conspiradores que se han dado a la tarea de especular y esconder los alimentos.

Manuel Castells


Manuel Castells Oliván (Hellín, Albacete, España, 9 de febrero de 1942) es un sociólogo y profesor universitario de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universidad Abierta de Cataluña y presidente del consejo académico de Next International Business School.

Según el Social Sciences Citation Index 2000-2009, Manuel Castells es el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del mundo.[]

Trata -entre otros temas- en profundidad sobre la Sociedad de la Información, y habla de la Teoría del Estado, como un problema de información en su obra El Estado Red.

En los últimos veinte años ha llevado a cabo una vasta investigación en la que relaciona la evolución económica y las transformaciones políticas, sociales y culturales en el marco de una teoría integral de la información, cuyo ejemplo más claro puede ser el Proyecto Internet Catalunya que coordina. Los resultados de su trabajo se recogen en la trilogía La Era de la Información, traducida a varios idiomas y que ha sido encumbrada por Anthony Giddens, asesor de Tony Blair, al nivel de los esfuerzos explicativos que Marx o Max Weber hicieron por interpretar la sociedad industrial. Si bien otros autores, más críticos, la consideran una obra que se limita a hacer un voluminoso resumen de las obras de Alvin Toffler, Yoneji Masuda, John Naisbitt, Saskia Sassen, James Martin entre otros. Lo que sí parece ser un hecho es que Castells es actualmente uno de los autores de referencia en el campo del estudio de la Sociedad de la Información. Desde el 16 de febrero del 2006 es académico de número de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, con la medalla número 38. Su discurso de ingreso fue «De la función de producción agregada a la frontera de posibilidades de producción: productividad, tecnología y crecimiento económico en la era de la información».

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Autoridad?



El término "autoridad" tiene origen romano y era comúnmente concebido como parte de una trilogía que incluía la religión y la tradición. En este primer significado, se considera "que los que están en posición de la autoridad hacen cumplir, confirman o sancionan una línea de acción o de pensamiento" (Sartori, 1989). En el sentido moderno del término, la autoridad se ha definido de varias formas como: Atributo de una persona, cargo u oficio que otorga un derecho a dar órdenes;  Es una relación entre los cargos de superior y subordinado; Es una cualidad que hace que una orden se cumpla.
Pareciera que en los actuales momentos el gobierno ha sido incapaz de hacer cumplir su autoridad, veamos ejemplos de ello: Se habló de la ley desarme, y han hecho todo un montaje comunicacional para que la sociedad  sienta que están dando los pasos necesarios para cumplir lo ofrecido, pero lamentablemente para un gran número de venezolanos esto ha sido solo eso, una puesta en escena, y así los hechos lo demuestran. Sin querer dar datos estadísticos sobre el número de homicidios que se cometen con armas de fuego, solo uno de ellos ejemplifica esta lamentable realidad; van 56 funcionarios policiales asesinados por armas de fuego en la zona metropolitana en lo que va de año. Esto nos indica que nuestras autoridades no han sido capaces de hacer cumplir esa orden.


Otro ejemplo del que debemos hacer mención es el de las cárceles, donde el estado con el mayor descaro entregó su autoridad a los reclusos, nuestras cárceles se convirtieron en guetos de poder dentro del propio estado. El gobierno escogió la ruta más fácil, abandonó su autoridad para que los reos se las arreglaran como pudieran, y crearan sus propias normas de convivencia. De allí nacen estas estructuras perversas que tienen a la cabeza a los delincuentes más peligrosos y sanguinarios, pues al estado le fue más cómodo dejar que los reos se organizaran a lo interno, logrando algún grado de convivencia y de orden, dejando que ellos controlasen le seguridad interna, las visitas conyugales, la diversión, la alimentación  y se dotaran de sus propias sanciones, como por ejemplo, aquel que le faltara o agrediera a un familiar de algún recluso era asesinado.

Lo de la cárcel de Sabaneta ejemplifica esto de la manera más dantesca, el recluso que es catalogado como el “pran” Edwin Soto, apodado "El Mocho Edwin", líder de las áreas Penal y de La Máxima, junto a 30 hombres que conforman su "carro", con armas largas, granadas y chalecos antibalas, derribó una pared del área de Procemil para tratar de tomar el control de esa zona. El "pran" de esa área, Ricardo Moreno, produjo un incendio para evitar el ingreso de ese bando y se desató un prolongado intercambio de tiros y bombas. (El Universal: 18/09/2013). Esta acción que envidiaría cualquier productor de cine de Hollywood, dejo 16 reclusos asesinados, sumándose a los 289 reos que han perdido la vida en los primeros seis meses del año, esto de acuerdo a las cifras del Observatorio Venezolano de Prisiones.

Con estos sucesos los venezolanos nos preguntamos, qué espera el gobierno para ejercer el mandato que le confiere la constitución y hacer cumplir sus órdenes aplicando su autoridad en estas dos materias tan delicadas. La autoridad del propio estado se pone en entredicho, y recordando el concepto básico de estado: Como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado. Será que estamos en presencia de la disolución del estado por la incapacidad de aquellos que en la actualidad ocupan las instituciones que están llamadas a poner un alto en esta matanza, haciendo valer y cumplir sus órdenes. El problema no es Siria, Libia o el Imperio, el problema que urge es atender el de la violencia en nuestras calles.



lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Militarismo?


Hace algunos años se puso de moda colocar en la parte interior del automóvil, cercano al parabrisas, la gorra militar, fuera esta de cualquiera de sus fuerzas, era como una forma de prevenir a los “civiles” que tuviesen cuidado que en ese auto iba un militar. Esto duró hasta que se sucedieron los hechos del 27 de febrero de 1989, no hubo gorra ni cachucha que quedara visible, el miedo, o tal vez la indignación y la vergüenza hizo que esta práctica, algo pedante, desapareciera por muchos años.
Pero al parecer el tiempo hace olvidar a muchos las causas que llevaron a tan lamentables hechos. Actualmente veo con indignación que esta práctica se ha puesto nuevamente de moda, pero no por parte de los militares, sino por algunos empleados públicos que se creen de alguna casta superior en nuestra sociedad, se observan modernos vehículos con gorras de PDVSA, el SENIAT y el CNE, dándole también a este grupo de trabajadores por comprar unos porta carnet como si pertenecieran a algún cuerpo de seguridad del estado. Pero allí no culmina la cosa, ya que si fuera nada más por pura pantallería, tal vez no importaría, por aquello que a cada quién con sus acciones con tal no embrome a otro, es la actitud de estos servidores públicos, que se creen superiores y te tratan con irrespeto, superando en creces la arrogancia con que algunos oficiales de la fuerza armada tratan a los “civiles”, por cierto término utilizado de forma peyorativa en los cuarteles para descalificar a algún soldado.
Esta moda impuesta es preocupante, no por el comportamiento de alguno de estos individuos, lo grave es que se encuentra acompañada de un alto grado de militarización de la sociedad, ya los oficiales de nuestro ejército no necesitan poner sus gorras a la vista de todos, es que a diario y en cualquier lugar nos topamos con alguno de ellos, esto sin contar los que ocupan en comisión de servicio cargos en la administración pública, y a la vez se le suma la escuela de Hugo Chávez que hizo a muchos de estos oficiales tener aspiraciones políticas, no siendo las aspiraciones el inconveniente, ya que tienen derecho a ello, el problema se da al parcializarse por una tendencia política y utilizar su investidura para promocionarse públicamente con un discurso gobiernero por parte de algunos altos oficiales, que nos hablan en un tono nada agradable, como si no fuéramos lo suficientemente capaces de existir sin ellos.
A este discurso se le agrega un componente que ya se siente odioso, y es la muletilla de utilizar a Chávez para todo, si van a tapar un hueco es por mandato del “comandante eterno”, si limpian una escuela es gracias al “líder supremo de la revolución”, y pare usted de contar, pareciera que no se hayan sin el “caudillo eterno”. Males que venimos arrastrando desde la época de la independencia, creemos que los militares son los salvadores de la patria, que cosa más alejada de la realidad. Hace poco el presidente de Uruguay Pepe Mujica en los actos de los 60 años de conmemoración del Asalto al Cuartel Moncada, que se realizó en la Habana les espetó en sus caras que “el mundo saldrá de la prehistoria el día que los cuarteles sean escuelas y universidades, frase lapidaria dicha enfrente de un régimen militarista como el cubano, que ahora se hace acompañar por el nuestro.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Se busca alcalde proactivo


 
De verdad que Caracas cada día es menos vivible, en parte por la violencia que se ha instalado en muchos de sus habitantes, y por la otra, el caos generalizado en que transcurren sus días.
De la ciudad de los techos rojos que conocieron nuestros padres no queda nada. Caminar por nuestras calles es toda una odisea épica, aventuras que me imagino vivieron hombres y mujeres en los tiempos de la barbarie, que al igual que nosotros debieron enfrentar a unos individuos que mal encarados montan sus caballos de hierro atropellando todo a su paso, no respetando ninguna norma conocida, y para completar la escena dantesca aparecen unos elefantes de hierro, bien maltrechos por cierto, botando chorros de humo por sus trompas y haciendo ruidos ensordecedores, de los que debes huir apresuradamente pero con sumo cuidado, ya que las aceras o caminos están llenos de trampas: huecos, trabajos inconclusos, tanquillas sin tapas, vendedores de cualquier cosa y en cualquier parte, y de repente, te encuentras en medio de un tornado lleno de desagradables olores  y suciedades, una selva moderna.
Caracas no ha sido planificada, no hay armonía visual, puedes pasar de una casa vieja y en ruinas a un edificio monstruoso con ventanas de vidrios. El tráfico es provocado en gran medida por los propios conductores, no hay un sistema de paradas para el transporte público, la mayoría no respeta semáforo alguno, incluyendo a las propias autoridades que son los primeros infractores.  Hasta ahora no hay autoridad que logre ordenar la ciudad, los motorizados trancan la autopista apenas llovizna, y lo hacen de forma desafiante; recuerdo la vez que tomaron la asamblea nacional para impedir que se aprobara la ley que regularía su tránsito dentro de la ciudad, fueron miles los que tomaron el centro de la ciudad atropellando y sometiendo a todos los que a su paso encontraban, como cuando los Hunos invadían Europa, el resultado, no hay ley que los regule, ya que no hay autoridad que los enfrente.

La contaminación sónica ha aumentado en un alto porcentaje en los últimos años, a las motos le han puesto cornetas de carro que tocan como diversión, los conductores de las camionetas públicas le han puesto trompetas de aire comprimido a sus vehículos las que hacen sonar por cualquier cosa, o para torturarnos tal vez.
Pareciera que las ordenanzas y las leyes son, como diría Arturo Uslar Pietri, para los “pendejos”.
El flamante alcalde que tenemos se llena la boca hablando de los espacios recuperados, la plaza de Bolívar, algún boulevard, y alguno que otro espacio, pero la verdad es que para llegar a estos espacios se deben atravesar una cantidad de obstáculos que los hacen inexistentes, o impenetrables cual ciudad medieval amurallada. ¿Cuándo nuestra ciudad contará con un alcalde que simplemente la ordene y haga cumplir las normas?, ¿será esto mucho pedir?