sábado, 26 de agosto de 2017

La culpa es de la vaca

Después de más un mes de haber culminado las protestas de calle, creo que es tiempo de realizar alguna evaluación de esta política impulsada desde algunos sectores de la unidad, y comienzo por decir, para aclarar y no dejar dudas de mis puntos de vista, que lo más grave que nos ha podido suceder es querer convertir a la Mesa de la Unidad en algo así como una religión, algo sagrado, que no puede ni debe ser cuestionado, que de lo que de allí emane es palabra cierta, lo que lleva en consecuencia para los que osamos realizar alguna crítica hacia la política que de ella emana, se convierta en una herejía, siendo echados a la hoguera de los impuros, de los traidores y al final al ostracismo. Religión, que como debe ser, cuenta con algunos sacerdotes que se creen infalibles y tocados por la providencia, teniendo ellos solos la verdad, por lo que les es imposible equivocarse y mucho menos rectificar.
La política y más aún la acción política implican responsabilidad, la que se refleja en el asumir, tanto los triunfos como los fracasos. Pero pareciera que aquí los fracasos no tienen dueños, pero si dolientes. Uno ve en los países hermanos, y un poco más allá, en Europa, como los líderes y jefes de partidos que son derrotados en campañas electorales, o consultas refrendarías, en pocos minutos aparecen frente los medios de comunicación para asumir su derrota y dimiten ante su militancia y el país, pidiendo excusas por no haber logrado los objetivos políticos que fueron planteados, como era lograr ganar una contienda electoral, y eso no trae ningún desbarrancamiento de sus organizaciones políticas, muy por el contrario se renuevan y fortalecen, ya que asumen con seriedad frente a sus seguidores, tanto sus aciertos como sus errores, algo que es normal en política, pero en nuestro país es cosa impensable.  
Siempre recuerdo el libro que se convirtió en un best seller en nuestro país, “La culpa es de la vaca”, esto gracias en parte a nuestra idiosincrasia, y a ese geniecillo que nos dice al oído que no somos culpables de nuestras desgracias, los culpables son otros, así las provoquemos nosotros mismos. Me parece escuchar hacia sus adentros a los sacerdotes de la política de la MUD repitiéndose esa frase, “la culpa es de la vaca”, les es imposible solo pensar en que han sido ellos los culpables del fracaso o de la derrota, que son los otros que se equivocan, que ellos lo dieron todo y no fueron entendidos, que como es posible que sean unos incomprendidos, todo un drama debe recorrer en sus cabezas.
Como ejemplo de ello tenemos la última cruzada conque algunos de los sacerdotes de la MUD llevó a la población opositora a movilizarse, generando toda una política de calle con la intención de frenar la elección de la asamblea constituyente convocada por el gobierno, llamando de forma desaforada a la población a salir a la calle, diciéndonos a diario que esta elección sería el fin, el acabose, la batalla final, se llenaron la boca convocando horas cero y huelgas generales, entre otros dislates,  ya que la elección de esa asamblea nos llevaría a la destrucción total, y luego de un montón de marchas sin destino y de enfrentamientos sin sentido, el 04 de agosto se instaló la ilegal e inconstitucional asamblea constituyente, y hasta los momentos no he visto a ninguno de los sacerdotes de la MUD que impulsaron la política de calle (marchas, trancas, autosecuestro,  y todo aquello que a la gente se le ocurriera), decir qué pasó con el ofrecimiento de que esta sería la forma de detener la elección de la asamblea.  No decir absolutamente nada es más que irresponsable, por lo menos decirnos si hubo equivocación o no, ¿tendrán o habrá algo que decir?
Pero para aquellos que planteamos la negociación como recurso democrático para lograr detener esta elección sin violencia, fuimos echados a la hoguera en donde son incendiados todos los que osan ir en contra de los designios de los oráculos del twitter, que apoyan a los sacerdotes de la MUD en cualquier acción irracional, mientras esta sea lo más espectacular posible, como si estuviésemos en un reality show. Y entonces ¿qué pasó?, cómo es eso de que tenemos asamblea constituyente y el mundo sigue girando como si nada, muchos pregonaron que faltaba poco para el fin de la dictadura, el acabose del gobierno, que ahora sí caía el régimen, que faltaba poco, que había que mantenerse en la calle hasta el final, y ¿entonces?, los convocantes ¿no tienen nada que decir?
Si no es una derrota más de 100 días de protesta insurreccional, que lo único que nos dejó fueron más de 130 muertes de inocentes, un país en mayor ruina, urbanizaciones que se autosecuetraron, que los abastos no tuviesen mercancía por no poder recibir los despachos, que los escombros y la basura que los mismos vecinos se echaron encima siguen allí, la destrucción de urbanizaciones enteras en manos de las fuerzas represivas del estado, negocios saqueados y cerrados contribuyendo a la pérdida de empleo de los más pobres, perdida de algunas de las alcaldías más importantes del país, con alcaldes exiliados y huyendo, que por cierto hay que reconocer que de estos alcaldes el único que actuó gallardamente se encuentra en un calabozo del SEBIM, Alfredo Ramos, que se enfrentó a sus secuestradores; y la guinda que nos faltaba, la de Donald Trump colaborando con el régimen haciéndonos más pobres, y todo eso diciéndole a la gente que había que mantenerse en la calle para que la constituyente no se instalara; y ahora veo en la TV a Delsy Rodríguez en cadena nacional asumiendo la presidencia de la misma, me pregunto ¿valió la pena?

¿Qué alguien me diga dónde están los éxitos de esta política del enfrentamiento irracional? ¿Es que no hay nadie de los convocantes que salga a decir en qué se equivocaron? Que por cierto ahora algunos de ellos y ellas salen con el cuento de la no participación electoral, siendo lo electoral el único terreno donde se ha derrotado al régimen sin dejar muertos ni heridos, la lucha electoral es y será la única ruta para desalojar del poder a quienes hoy circunstancialmente lo detentan. O será que estos oráculos y sacerdotes de la “verdad”, nos quieren conducir a más derrotas, para luego lavarse las manos y echarle la culpa, nuevamente, a la “vaca”.





viernes, 7 de julio de 2017

SAL – ario

Salario deriva del latín salarium, que significa “pago de sal” o “por sal”. El término proviene del antiguo Imperio romano, donde muchas veces se hacían pagos a los soldados con sal, la cual valía su peso en oro, dado que la sal en la antigüedad era una de las pocas maneras que se tenía de conservar la carne, es decir, poniéndola en salazón. Que por cierto en salazón están los trabajadores venezolanos.
En la actualidad, como nunca, la raíz etimológica del término, no había sido tan adecuada a lo que estamos percibiendo como remuneración por nuestro trabajo, es que ciertamente lo único barato que se consigue en los supermercados y en grandes cantidades es la SAL, por cierto, en diferentes y variadas presentaciones, y por lo mismo ni para los bachaqueros  ha sido negocio.
El gobierno en su afán de poner a la par el SAL-ario con la inflación, decretando un sin número de aumentos salariales inconsultos y sin participación de los trabajadores y empresarios, como debería ser en un país democrático, lo que ha logrado es destruirlo. Por más aumentos que se otorguen a los trabajadores, si ellos no van acompañados de una política de control y disminución de la inflación, será imposible que el SAL-alrio alcance para, por lo menos, adquirir la cesta básica alimenticia.
El gobierno que está siendo asesorado en materia económica por un ciudadano de nacionalidad española, y conste no tengo ninguna animadversión con nuestros antepasados conquistadores; individuo que pareciera se ha instalado en nuestro país para experimentar una serie de “medidas económicas”, que en España a nadie se le ocurriría plantear. Recordemos que la inflación en España por más de 10 años no ha pasado de un digito, lo que ha logrado mantener el poder adquisitivo de los españoles, a pesar de la crisis económica que les tocó atravesar en estos últimos años. Pero, me imagino, que no teniendo público en España para sus teorías económicas, este españolete, sin querer ser despectivo, lo digo con cariño, ha venido a poner en práctica su experimento en nuestra tierra, y pareciera que los economistas del gobierno, que deben haber, (es contigo José Luis), han aceptado sin chistar todas las barbaridades que se les ha ocurrido a este genio de la economía socialista.
Mientras experimentan con nuestra economía, experimento que lleva más de 15 años, los trabajadores formales han venido perdiendo su SAL-ario a “paso de vencedores”. Los trabajadores no saben qué hacer frente a esta “política económica”, algunos protestan y critican argumentando que los aumentos inconsultos del salario minino, (bien mínimo por cierto) generaran de forma inmediata el aumento de todos los productos de la cesta básica, otros lo justifican por cuestiones ideológicas, por aquello de la “guerra económica”, guerra que por cierto han  perdido de calle.
Colocando la guinda que le faltaba a la torta económica, el presidente obrero anuncia a toda voz que con la constituyente implementarán un “control férreo” a los precios de los productos, será que se le olvida al presi, que entre controles hemos andados desde el inicio de su mandato, y lo único que se ha logrado con ello, es la desaparición de la gran mayoría de los productos básicos, que con solo asomarse al balcón del pueblo puede constatarlo, allí mismo está muy cerca una cola por el pan que lo que da es miedo.

Pero lo que si es cierto, es que no hay aumento salarial que alcance a la inflación en esa carrera de nunca acabar, cosa que se ha demostrado a lo largo de la historia económica;    y por último a mis amigos del gobierno les pido que despidan al españolete y hablen con Rafael Correa, ahora que no tiene chamba fija, para que lo traigan al país y nos eche una mano en lo económico, ya que bajo su mandato en la hermana república del Ecuador, la inflación en ese país nunca superó el 5%, tal vez y hasta no nos cobre, por eso que algunos llaman agradecimiento.



viernes, 30 de junio de 2017

¡Resistencia!

Rueda un video por Internet muy bien hecho sobre los jóvenes que se hacen llamar “la resistencia”, al verlo se te erizan los pelos y dan ganas de salir y acompañarlos en sus acciones de calle. Pero al pasar la emoción y volviendo a la realidad, lamentablemente la experiencia histórica  nos dice que la violencia no nos llevará a nada, por lo menos a nada bueno. También hay algunos que promueven estas acciones y creen que con esto quebrarán a quienes detentan el poder, lo que me parece algo más que una ingenuidad.  Les recuerdo que sin ir muy lejos en la historia de nuestros pueblos, y al ver las diferentes  experiencias en nuestro continente,  solo debemos voltear la mirada hacia la hermana Colombia, un pueblo que aprendió a vivir por años sometido al terror de grupos paramilitares, capos de la droga, guerrillas, asesinatos selectivos y ataques terroristas en sus ciudades más importantes, y a pesar de ello, el pueblo colombiano y sus diferentes gobiernos por más de 50 años aprendieron a convivir y seguir existiendo en medio de la violencia y de toda esa desgracia que les ha tocado vivir, no hubo otra forma de existir para este pueblo hermano que el amoldarse  y adaptarse a la violencia y al terror.
Me temo que estemos caminando hacia el mismo destino de nuestros hermanos colombianos, que a pesar de toda esa violencia que les tocó vivir lograron por muchos años sobrellevarla y vivir en medio de ella realizando sus actividades cotidianas, pero bajo el miedo y el temor de no saber si serían los próximos en caer en la refriega.
Haciendo un paralelo a lo vivido por los colombianos, pareciera que ya nos estamos acostumbrando a contar los muertos que son causa de los enfrentamientos que se dan en las manifestaciones, de jóvenes que pierden su vida sin razón, al igual de como nos acostumbramos a las cifras de muertes los fines de semana por causa del hampa; solo son un número más en las estadísticas, pareciera que esa es la suerte que les espera a estos muchachos que se hacen llamar “la resistencia”, todo un dolor compartido, ya que podrían ser nuestros hijos.
Tal vez luego nos acostumbremos a los ataques terroristas, a la puesta de bombas y atentados contra personalidades de alguna relevancia; por cierto no sería nada difícil, ya que contamos con los sicarios necesarios para realizar esas acciones, y a este tipo de violencia delincuencial, también nos hemos acostumbrado.
Hoy veía a grupos de bachilleres en caravanas con mucha emoción, en medio de equipos de sonidos a todo volumen festejando sus éxitos, pareciera que hay dos Venezuela, la de Altamira y la otra, la real, la de los millones de venezolanos que siguen con su vida, y se adaptan a las circunstancias, que amoldan sus horarios y actividades, y cambian sus rutas para no encontrase con las manifestaciones en las calles, y de esta forma consiguen seguir existiendo y viviendo, es por ello que digo que corremos el riesgo de acostumbrarnos a la violencia política, ya que a la delincuencial nos hemos acostumbrado.

También debemos recordar que en estado de guerra generalizado no existen derechos humanos, y son estos los momentos donde la ley de la selva gobierna, son momentos en donde afloran los peores sentimientos humanos, para muestra un botón, allí vemos los videos que evidencian la saña con la cual los cuerpos de seguridad actúan y reprimen, pareciera que lo disfrutaran, pero también del otro lado, cuando queman a seres humanos por tener un color de piel diferente o parecerse al contrario, y se pretende tomar la justicia con sus manos, son estos los momentos en que triunfa el salvajismo y la barbarie, momentos en que los ejércitos opresores toman el control y se hacen más fuertes y eficientes en la represión y la tortura. 
A esto tendremos que enfrentarnos también, y aprender a vivir con ello, ojala no nos acostumbremos a la represión desmedida y podamos parar esto a tiempo, ya que pareciera que el dicho popular de “nadie aprende en cabeza ajena” se impone en nuestra sociedad, ya que con tantos ejemplos seguimos cometiendo los mismos errores.  






jueves, 22 de junio de 2017

¿Negociar o luchar?

“Nunca acorrales a tu enemigo contra un río, porque nunca se sabe lo que un ejército desesperado es capaz de hacer” Sun Tzu
Algunos actores de la oposición juegan con arrinconar al gobierno con las manifestaciones de calle, las que en su gran mayoría terminan en enfrentamientos violentos, indicándonos, entre otras cosas, lo que se busca con este tipo de acciones; acelerar la ingobernabilidad creyendo con ello que quienes gobiernan se verían obligados a entregar el poder, o un pronunciamiento militar, esta estrategia cuenta con sectores internacionales que la apoyan abiertamente, pero a la vista está, que no ha dado resultado.
La estrategia de querer arrinconar al gobierno generó una reacción defensiva por parte del ejecutivo nacional, como es la convocatoria a una Asamblea Constituyente, para algunos no esperada, para otros ya cantada, lo que podemos llamar una huida hacia adelante, acelerando el proceso del autoritarismo militarista que gobierna; como lo dijo el presidente, "esta propuesta política fue consultada con el alto mando militar", lo que confirma que esta acción cuenta con el apoyo de un sector militar que cogobierna.
La represión contra los sectores que manifiestan ha venido arreciando, viéndose escenas donde los cuerpos de seguridad del estado actúan con saña y malicia, en algunos casos acompañados de un lumpen social que actúa de forma vandálica, estas acciones tienen como objetivo hacer tan alto el coste de la protesta que la misma se hace insostenible; como ejemplo de ello lo sucedido en la urbanización Sucre en Lara, y en otras ciudades; por ejemplo, acá en el paraíso hay sectores muy combativos, cercanos al CORE 5, en las Residencias Victoria, en donde la represión de la guardia nacional por varios días dejó tres apartamentos incendiados y un gran número de vehículos destruidos, esto puso a los vecinos a debatir si seguían apoyando la protesta o la suspendían, lo que generó enfrentamientos a lo interno de las propias residencias, después de esto no han vuelto a trancar la calle. Lo mismo sucedió en las Residencias Paraíso, “llamadas los verdes”, allí la destrucción fue su divisa, los cuerpos de seguridad actuaron violentando toda norma al mejor estilo de las viejas dictaduras del cono sur.
Este tipo de represión busca que los propios vecinos rechacen las protestas, y es totalmente lógico, y esto ha sido estudiado a nivel de disciplinas como la psiquiatría y psicología, es una reacción de esperarse, nadie está dispuesto ni capacitado orgánicamente, a ser sometido a un acoso violento por largo tiempo, y mucho menos sin tener medios para defenderse.
También vemos como las últimas manifestaciones, que terminan todas en distribuidor de Altamira, o en las Mercedes, no reúnen y convocan el mismo número de participantes de las marchas anteriores, las mismas son disueltas de forma extremadamente violenta, siendo esta la razón que comienza a alejar a los manifestantes por temor a la represión desmedida de los cuerpos de seguridad; todo individuo busca su seguridad y el resguardo de su vida, está en la naturaleza humana.
 Ahora el gobierno toma la iniciativa y pone la pelota en el campo opositor ¿qué hacer? La constituyente ha sido convocada, y por la actuación de la presidenta del CNE, sugiere que también ella fue consultada, y ganada para llevar adelante esta iniciativa.
Sin entrar a debatir lo jurídico, si puede o no puede convocar el Presidente, el hecho cierto es que ya fue convocada y tiene fecha para su concreción, y a la mesa de la unidad le tacaba discutir y decidir si se participa o no, cosa que por cierto no realizó, no hubo una consulta amplia para tomar esta decisión; ya que si se participa se convalidad una elección que por los vientos que soplan no será democrática, ya que evita, en parte, el voto directo. Pero si no se asiste se deja el campo despejado para que la hagan y vuelvan a tomar todas las instituciones del estado, una verdadera encrucijada que debió debatirse ampliamente con todos los sectores sociales.
Frente a la violación de la constitución, y el desconocimiento de las fórmulas democráticas, no queda otro camino que la protesta ciudadana, el derecho a rebelión, e irrumpir contra quienes violan la constitución y usurpan el poder, esto sería lo propio, pero en estos momentos ya estas acciones están agotadas, por lo que expuse con anterioridad, y tomando en cuenta que el gobierno seguirá reprimiendo de forma desmedida, lo que irá quedando serán focos de violencia en algunos sectores, lo que nos podría llevar a un tipo de guerrillas urbanas, u otro tipo de organización de carácter violento.
Bajo este esquema mantengo que todavía no es tarde para buscar, bajo la rectoría de organismos internacionales, la posibilidad de llegar a algunos acuerdos que nos ayuden a superar esta coyuntura, que para el país sería un salvavidas, ya que en el camino de la violencia estamos derrotados todos.

El gobierno, en boca del propio presidente Nicolás Maduro, está planteando reunirse, esto incluye a la MUD, que considero como estrategia se debería conversar, de lo contrario no habrá ningún puente que cruzar en la búsqueda de una salida negociada, donde ganemos todos, ya que en el planteamiento de la desobediencia y la violencia, llevamos todas las de perder. 



miércoles, 17 de mayo de 2017

Detengamos esta insensatez




Veo con asombro como somos capaces de cometer el mismo error político que se cometió en el 2014, retomar la vía violenta y de confrontación infecunda para desalojar del poder a quienes lo sustentan. Con todas las críticas que tengamos hacia la casta que se aferra al poder, y reconociendo todo el mal que se les pueda endosar en la destrucción del entramado social, sumando el empobrecimiento de nuestra población, ello no puede ser lo que justifique acompañar a quienes, como en el 2014, creen que por la vía violenta lograrán hacer ceder a quienes dirigen los destinos del país de forma circunstancial, a entregar el poder, y mucho menos rendirse en sus convicciones. Más de dieciocho años deberían bastarnos para comprender su proceder, pero razón tiene el proverbio que nos dice “que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, pero la realidad nos dice que pueden ser más.
Esta estrategia que pretende mantener a la población venezolana encrespada y en un estado de angustia que los haga caer en la desesperación, va acompañada de todo un accionar que impide que el país se normalice en lo económico y en lo social, con el argumento de que no hay que dejar gobernar a la “dictadura”.
Cuántos venezolanos más deben caer asesinados para entender, que al igual que el 2014, estas acciones políticamente irracionales, y alejadas de toda lucha democrática no nos conducen a la solución de los problemas políticos, y mucho menos a los de carácter social.
Estos sectores minoritarios que logran imponerse mediáticamente, juegan a la desestabilización y no pueden permitir que actores racionales de la política se manifiesten contra los hechos de violencia, satanizan el diálogo, y pretenden quemar en las hogueras de la intolerancia a todo aquel que hable de paz y entendimiento; cuando esto es lo racional, el llamado a practicar la política del diálogo y el acuerdo como método de resolución del conflicto es lo más conveniente, buscando con ello una salida pacífica que evite la posibilidad de que caigamos en una espiral de violencia incontrolable que nos puede llevar irremediablemente a una guerra civil, y esto lo podemos avizorar con las imágenes de enfrentamiento que son divulgadas por los diferentes medios de comunicación, no solo de ciudadanos contra los cuerpos de seguridad del estado, sino también entre grupos de venezolanos sin uniformes, que creen en una épica guerrerista que se les ha vendido por parte de un sector extremista bajo la visión de una batalla del bien contra el mal, lo que lleva a justificar el asesinato como forma de lucha, nada más alejado de la política.
Sectores minoritarios que promueven la violencia, saben que la posibilidad de un entendimiento con sectores gubernamentales para buscar una solución electoral y pacífica, es lograr disminuir la conflictividad social,  pero esto llevaría a resultados que para los sectores irracionales no les son convenientes, como por ejemplo, el surgimiento de nuevos liderazgos en el país que pudiesen avanzar en un mediano plazo en la construcción de una nueva mayoría que compitiera democrática y electoralmente con lo que representa hoy el régimen, y los desplace en sus aspiraciones de tomar el poder por la vía inconstitucional.
Estrategia que viene generando nuevamente, un descontento y animadversión en ciertos sectores sociales que debemos proteger si queremos construir una nueva mayoría, los cuales son afectados directamente al no poder desplazarse a sus trabajos, a sus colegios, al desempeño normal de sus actividades diarias que buscan palear la grave crisis que los agobia, pero a ello se contrapone la visión irracional y excluyente de estos sectores violentos que desatienden a las clases populares, y las hacen culpables de sus propias desgracias.

Llamo a toda la sociedad a cesar la violencia, todos somos responsables de la muerte de algún venezolano si creemos y avalamos la vía violenta para derrocar a quienes dirigen circunstancialmente los destinos del país, pero los que pensamos diferentes estamos llamados a decirles que no es así, que si es posible construir un país en paz y en democracia, con sus diferencias, pero creando las condiciones necesarias para la convivencia y el entendimiento, ya que es absurdo que un sector pretenda imponerse sobre el otro, que es necesario que todos rememos hacia el mismo puerto, que hundir el barco no es una opción; y si se llegase a imponer un sector sobre otro por la vía violenta, el resultado de esta imposición sería más caos e ingobernabilidad. Nada que nazca de formas violentas nos puede garantizar la paz.

lunes, 1 de mayo de 2017

Este primero de mayo pasará a la historia como el día en que el movimiento sindical venezolano claudicó frente a los intereses partidistas.

El movimiento sindical ha venido atravesando por más de 15 años toda una política de control por parte de aquellos que pregonan el Socialismo del Siglo XXI, para nadie es un secreto el accionar desde todas las instituciones públicas, como por ejemplo el Ministerio del Trabajo y el CNE, para controlar al movimiento sindical, buscando con ello domesticar a una clase trabajadora contestataria, pero que en la actualidad no encuentra liderazgos que la enrumben en la defensa de sus verdaderos intereses. No era de extrañar escuchar al presidente Chávez regañando en cadena nacional a los directivos de sindicatos, afirmando que un dirigente sindical no podía poner los “intereses mezquinos” de sus trabajadores (entendiendo estos como una beca para útiles escolares, un HCM, bonos de productividad, entre otros)  por encima de los intereses generales de la nación, que para esta clase política terminan siendo los intereses del partido de gobierno. Esta realidad no ha cambiado con la partida del “comandante eterno”, sus herederos mantienen la misma línea política, y ahora en manos del que se hace llamar el “presidente obrero”.
Es imposible no ver el deterioro en que han llegado las diferentes centrales obreras en el país, casi a su desaparición, sin democracia interna y sin voceros calificados que sean reconocidos por los trabajadores como sus líderes laborales, no hay quién les hable de la grave problemática que arropa a la clase trabajadora. Es paradójico que en estos años hayan aumentado el número de sindicatos, siendo estos impulsados desde el gobierno y avalados por el Ministerio del trabajo, y esta nueva matrícula de afiliación no refleja beneficios a favor de los trabajadores, y menos en la mejora de sus condiciones laborales; las contrataciones colectivas se han dejado a un lado, los intereses de los trabajadores pasaron a un segundo plano, esto debido a la confrontación política, a la polarización. La poca dirigencia que se mantiene al frente de los organismos sindicales, algunos con más tiempo de lo necesario, ya no hablan en nombre de los trabajadores y sus intereses, hablan en nombre de los intereses de las diferentes cúpulas partidistas, sean estas del gobierno o de la oposición, con salvadas excepciones.  

Ver en la actualidad a voceros de partidos asumiendo la convocatoria a la marcha del 1ro de Mayo, con consignas vacías de contenido laboral, y a unos pocos dirigentes sindicales sirviendo de relleno, es un indicativo de lo que he denominado la claudicación del movimiento sindical frente a intereses que no les son propios, ya que no es adecuado que los trabajadores defiendan los intereses de los patronos, sean estos públicos o privados, se deben es a la defensa de los intereses de sus trabajadores, en la lucha por la mejora en su calidad de vida, mediante la conquista de un salario decente, de condiciones laborales acordes con la modernidad, una seguridad social que los saque de la miseria, planes de jubilación que les den el descanso merecido al culminar su vida laboral; ¿dónde están estos reclamos el día del trabajador? ¿Quiénes hacen estas exigencias?, y ¿en nombre de quién?

¿Con cuál legitimidad algunos emplazan a los trabajadores? Y les reclamaran que no es momento de defender sus derechos, que ahora la prioridad es el cambio del “régimen”, que no es momento para desviar la lucha en exigencias laborales, derechos de los trabajadores que en la actualidad son relevados a un segundo plano, coincidiendo con las mismas prédicas del “líder de Sabaneta”. Encontrándose en estas consignas  los bandos en pugna,  ya que la protesta callejera no es en defensa de la clase trabajadora, para unos es la defensa de la “revolución”, y para otros la batalla final para salir de quienes gobiernan.


Por cierto pregunto, esos que reclaman que es la hora de la defensa de los valores democráticos, en ellos, ¿incluirán la libertad y la autonomía sindical?

jueves, 20 de abril de 2017

¿Hacia dónde vamos?

Hoy nuestro país se levanta oliendo a humo, a gases, y lo más doloroso, a sangre, sangre de venezolanos asesinados por la intolerancia, por el egoísmo, por las ambiciones. Para algunos será toda una celebración los hechos de violencia desmedida ocurridos el día de ayer, es su epopeya, su épica personal, dirán que: “no importan las vidas de nuestros hermanos” con tal de salir del “régimen”, para muchos los sacrificios de algunos es necesario para lograr el objetivo final, que no es otro que ir por el que piensa diferente, por aquel que dicen esta engañado, que su conciencia ha sido comprada por una migaja de pan, no hay miramientos, no importa la edad, ni el sexo, lo importante es el enfrentamiento, la batalla final.
Dicen ir en contra de los enemigos, pero ¿cuáles enemigos? El enemigo viene a ser el hombre humilde y necesitado que tiene aún esperanzas en una vida mejor, o  serán aquellos venezolanos que no aceptan la violencia como método de lucha, y critican estas acciones por demás irracionales. Entonces me pregunto, si estos son el enemigo, ¿qué hacer con estos venezolanos? Los exiliamos, los encerramos en mazmorras hasta que cambien de opinión, también algunos  piden que “despierten”, frase por cierto que pretende presentar a unos que se creen iluminados frente a los que no lo están. ¿Qué se busca?, un enfrentamiento entre hermanos, ya que por ningún lado veo al enemigo a enfrentar, ¿dónde están las tropas extranjeras que osan hollar nuestro suelo?, ¿dónde están a los que hay que combatir? Solo veo a mi alrededor hermanos enfrentados unos a otros, algunos con uniformes y otros sin él.
Hay otros que ven al enemigo en los ancianos necesitados que se ponen el uniforme de la milicia, de ellos hacen burla y los desprecian, pues les digo, esos pueden ser sus padres y sus abuelos que lamentablemente a lo largo de los años no han tenido la suerte de superar su pobreza.
Un pueblo que viene siendo sometido a mil penurias, ahora se les suma una más, la violencia política. Cuantos llamados se han hecho para no llegar allí, que es mejor dialogar que matarnos, pero se desoyen, pareciera que es intencional, que la única forma de acabar con el contrario es incitar al odio entre hermanos, que nos mátenos, que veamos a los enemigos reflejados en quienes piensan diferente a nosotros. Incitan a ver quiénes triunfan en esta batalla fratricida, que nos llevará al Armagedón, donde triunfará el bien sobre el mal, pero ¿de cuál lado de los que se enfrentan está el bien o el mal?
Muchos han jugado y siguen jugando a desatar los demonios del odio de clases, sabiendo que estos demonios no son controlables por los seres humanos, son seres celestiales, nos dice la biblia, que equivocaron su camino, y por ello fueron expulsados del cielo. Demonios que se alimentan de la violencia, del crimen, del odio que nace, entre otras cosas, de esos padres y hermanos que pierden a un ser querido, y no encuentran otra explicación que la que les ha sido proclamada, esa verdad que los impulsa a la venganza, venganza que tampoco tiene fin.
Es doloroso ver que todo este rio de gente que sele a las calles, con una gran fortaleza y dignidad, no sea enrumbado a enfrentar a los verdaderos demonios que vienen destruyendo nuestra sociedad, que no son otros que el hambre, la pobreza, la violencia, la mortalidad infantil, la falta de productividad de una sociedad acostumbrada al facilismo económico heredado de la renta petrolera.

Pero lamentablemente los pueblos también se enferman, y esta enfermedad que estamos atravesando como nación, en vez de mejorar empeora, sube la fiebre y no encontramos el remedio adecuado, y por el camino que vamos estoy seguro que no nos llevará a mejores derroteros, ya que los caminos de paz están siendo dejados de lado. ¿O será que algunos quieren que nuestro pueblo arda en la fiebre del odio?, recordemos que es impensable que algo que nace de la violencia nos traiga paz y sosiego.