domingo, 27 de octubre de 2013

Habrá que derogar la ley de la gravedad

En Barquisimeto, estado Lara hay un cuento muy sabroso de un concejal que siempre andaba al lado de las comunidades, para muchos un hombre de pueblo, que incursionó en la política, de este individuo se cuenta que una vez en un debate muy acalorado en la cámara municipal, en donde se interpelaba a un funcionario de la alcaldía, debido a que había un sector popular que no recibía agua potable desde hace mucho tiempo. Este funcionario de la alcaldía argumentaba que el sector en cuestión estaba situado muy alto, y por ello no recibía el vital líquido, pues la ley de la gravedad impedía que las bombas empujaran con la suficiente fuerza para que subiera el líquido a lo más alto del barrio, en ese momento muy efusivo el concejal pidió la palabra e inmediatamente solicito a la cámara en pleno, que si ese era el problema, "la ley de gravedad", bueno esa ley había que derogarse, lo importante era que llegara el agua a los habitantes del sector. Así es como en Barquisimeto fue derogada la ley de la gravedad.
Y muchos preguntarán a qué viene todo esto, pues simple, es que al gobierno le ha dado, que al igual que nuestro amigo concejal, derogar todas las leyes económicas, entre ellas, la ley de la oferta y la demanda. Si el bien es escaso y a su vez es apetecible, la demanda aumenta, esto lo saben todos los economistas, sobre todo  los marxistas, es una regla que hasta ahora no ha sido posible romper, ni en los países que han transitado la experiencia comunista, es allí donde mayor se ha dado la búsqueda de los bienes que escasean.
El gobierno, por intermedio de sus ministros de economía, han convertido el dólar en un bien muy apetecible, toda la propaganda gubernamental ha sido dirigida hacia allá, quiéranlo o no el dólar se ha convertido en una mercancía que garantiza, al que la posee, poder intercambiarlo por otros bienes. No solo el hecho de poseerlo, ya que esta moneda que es subsidiada por el estado, se ha convertido en una forma de paliar la inflación, y de obtener bienes materiales por un precio ínfimo de su valor de mercado.

El gobierno, como es su costumbre de controlarlo todo, ha querido manejar la oferta del dólar, claro, son los únicos que lo poseen gracias a la apropiación de la renta petrolera, han venido generando toda una serie de mecanismos de control, que al contrario de cubrir la demanda, lo que ha hecho es aumentarla, yendo en contra de todas las leyes económicas conocidas. No queda mucho tiempo en que debido a su incapacidad de resolver este problema salga alguno de sus voceros, el mejor sería Giordani, a derogar la ley de la oferta y la demanda por ir en desmedro del pueblo pobre, y así resolverían el problema, ¡una guara!

sábado, 12 de octubre de 2013

No mejora el enfermo


Este refrán le va muy bien al gobierno, y es que la cara de Maduro en la Asamblea Nacional al presentar la solicitud de la Ley Habilitante fue todo un poema. De acuerdo estoy con muchos de los diagnósticos de nuestros problemas que allí se plantearon, sobre todo cuando realiza el análisis del porqué la Venezuela rentista, que ha vivido por más de un siglo de la renta petrolera, no logra dar pie con bola. 
Para nadie es un secreto que el campo fue abandonado, y una gran mayoría de empresarios descubrieron que era mucho más fácil importar que producir, viendo como sus ganancias se multiplicaban de una manera grosera sin el menor esfuerzo, lo que ha traído como resultado  que nuestro país no haya sido capaz, luego de más de cien años de la industrialización en el mundo, de tener un parque industrial aceptable. Este ha sido uno de nuestros más graves males, ya que este arrastra tras de sí otros que son de tipo social y cultural, que nos han colocado a la cola en el desarrollo de nuestros hermanos del continente. Uno, y creo que el más grave de ellos, es creernos que somos un país rico, que el estado debe mantenernos por esa razón, voy más allá y me atrevo  afirmar que somos el único país del continente donde es posible vivir sin trabajar, ya que el estado está obligado, y así lo ha internalizado un gran número de venezolanos, a darnos nuestra parte del petróleo. 

Esa relación de dependencia de los ciudadanos con el gobierno de turno ha sido nuestro peor mal, un país que recibe más de la mitad de sus ingresos, los cuales son producidos por menos de cien mil trabajadores, nos dice que algo anda mal. Y a esto le sumamos que los venezolanos, al contrario de la creencia, no somos dueños del petróleo, lamentablemente el dueño del petróleo es el gobierno de turno, que tiene todo el poder de hacer con el ingreso que de él se obtiene, lo que mejor le parezca, el  cómo repartirlo y utilizarlo queda a la discrecionalidad de unos pocos. 


Esta relación petróleo-sociedad ha creado una fórmula perversa de dependencia y sumisión de vastos sectores de nuestra población, y no solo de los sectores empobrecidos y marginados, también de una cantidad de seudo empresarios que se han situado estratégicamente alrededor del gobierno para timarnos,  es esa la nueva boliburguesía, que no es tan nueva por cierto,  que logró, como lo denunció en su memento la expresidente del Banco Central Edmée Betancourt, "que la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) le otorgara el año pasado más de 20.000 millones de dólares a empresas fantasmas o de maletín", por lo que fue destituida del cargo, o por lo menos es lo que parece. 


Por ello es que afirmo que el enfermo no mejora; Nicolás, el problema no somos los venezolanos que tenemos todo el derecho, (que no creo seamos muchos),  de salir del país a conocer otras latitudes, el monto en divisas que han sido asignados para viajes al exterior en ese rubro debe ser ínfimo comparado con la denuncia hecha por la ingeniero Edmée Betancourt. Los que están saqueando al país no están en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, las capta huellas las debes poner un poco más cerca de Miraflores, allí es donde encontrarás el verdadero cadivismo. 

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Ley desarme?




Es imposible dejar de hablar de este tema, y más cuando las estadísticas de los asesinatos cometidos con armas de fuego son devastadoras. Es ocioso contar los planes de seguridad que se han querido implementar, al igual que las innumerables comisiones que se han instalado a lo largo de estos últimos años para tratar el tema de la inseguridad, sumando a éstas de origen gubernamental, una gran cantidad de propuestas que han salido de las organizaciones de Derechos Humanos. Pareciera ser que no hay capacidad por parte del gobierno para enfrentar esta realidad, el desarmar de la población civil debe ser el objetivo a lograr. 
En un país hermano como ecuador se prohibió el porte de arma desde el 2009, logrando disminuir los índices de homicidios de una manera drástica. Un estudio realizado por la ONODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), nos coloca como el país de América del Sur con la mayor tasa de homicidios  para el año 2010, contabilizando 13.080 fallecidos en hechos violentos, con un índice de 45,1 por cada 100.000 habitantes, seguidos por Brasil con una taza de 21, menos de la mitad comparándolo con nuestro país, y no es que Brasil no tenga problemas tan parecidos a los nuestros como la pobreza y miseria que se reflejan en sus grandes favelas, es que ellos si entendieron que este flagelo debía ser combatido con toda la autoridad del estado, y por cierto no fue en los gobiernos dictatoriales o neoliberales brasileños que se asumieron medidas drásticas para luchar contra la violencia y lograr desarmar a la población, fue en los gobiernos de Lula que se decidió, y se comenzó con los grandes operativos de desarme en los sectores populares, medida que fue implementada con la colaboración de ejército. 
Igualmente se enfrentó el problema de las cárceles y el tráfico de drogas; fueron creados cuerpos de seguridad con competencias especiales para desarrollar estas tareas, era imposible hacerlo con los cuerpos policiales que para la época estaban contaminados y penetrados por el hampa organizada. Fue un problema que se atendió y se sigue atendiendo con voluntad política, que creo es lo que le falta a este gobierno. 
Será que la incapacidad está llegando a tales niveles que el gobierno se ha rendido ante este tema que pone en riesgo la soberanía del país, si la soberanía, porque la invasión que tanto pregonan no viene de alguna potencia extranjera, la invasión se está desarrollando en los actuales momentos en nuestras ciudades, donde se vive en un estado de sitio permanente; en los sectores populares manda el hampa, los que asumen la custodia de territorios que son controlados por bandas armadas hasta los dientes, y a esto le sumamos que nuestros cuerpos de seguridad en su mayoría están disminuidos o penetrados por la delincuencia. Habrá que preguntarle al presidente de INDEPABIS, Eduardo Samán si: ¿eran paramilitares colombianos o marines estadounidenses los que lo atacaron con granadas en mano y armas largas a las puertas de su oficina?