jueves, 21 de mayo de 2020

Para ponernos en contexto


La llegada de Hugo al poder es una consecuencia directa del declive de la democracia venezolana, sobre todo a partir de los años 80, cuando se construyó todo un discurso para desprestigiar a las instituciones, los partidos entre ellas. Los poderes fácticos usaron a Hugo como punta de lanza para demoler al Estado, el problema fue después de que llegó a la presidencia, no se comportó como esperaban sus promotores, les salió contestón la creación, y desde el mismo año de 1999 comienzan los movimientos conspirativos para desalojarlo del poder: paro petrolero, huelga general patronal, llamados a desconocer la nueva constitución, y esos primeros intentos para derrocar a Hugo terminan en abril de 2002 con el golpe militar, que nuevamente le da la oportunidad, como lo hizo con PDVSA, de purgar las Fuerzas Armadas, dando como resultado el fortalecimiento de Hugo en Miraflores.
Desde allí siguieron los inventos y las conspiraciones, el revocatorio del mandato 2004, intento constitucional que termina siendo insurreccional, que nos guste o no, Hugo lo ganó, no hay pruebas en contrario de ello, solo el disco duro que se le borró a Pablo Medina. 
Algunos argumentan que la opción del “Si” sacó más votos que la del "No" cuando fue electo presidente en 1998, pero inmediatamente una interpretación del TSJ refrendó el triunfo del “No”, ya que este había sacado casi dos millones de votos por encima del “Si”, creo que la decisión no fue jurídica sino matemática, pero la realidad es que Hugo volvió a ganar. Luego la abstención del 2005 para el parlamento, con la oferta de si no votamos deslegitimamos al régimen, le entregó todos los poderes públicos al chavismo, un regalo que les cayó del cielo.
En el 2006 hay un intento de tomar nuevamente la ruta democrática electoral, por cierto allí tuvo mucho que ver la posición de Teodoro. Se fue a la contienda con Manuel Rosales como candidato luego de un acuerdo entre la triada de pre-candidatos (Teodoro, Julio Borges y Manuel Rosales), y en esa elección Hugo obtuvo una ventaja de más de tres millones de votos, el por qué, simple, porque Hugo representaba ya en ese momento un sentimiento mayoritario en los sectores más desposeídos, de más de un 60% de la población.
Desde el 2006 hasta el 2012 Venezuela vive un período de bonanza petrolera, lo que lleva, a pesar de su enfermedad, a que Hugo vuelva a demostrar que era una mayoría electoral en el país, en el 2012 Hugo era casi invencible electoralmente hablando, demasiado hizo Capriles, pero el destino jugó su carta y Hugo muere al poco tiempo, esto despierta nuevamente la idea de que llegaba el momento de desalojar al chavismo del poder, Capriles asume nuevamente la candidatura, que por cierto fue debido a que nadie más lo quiso, entre otras razones, y así él se convierte en el candidato para enfrentar a Maduro.
En abril de 2013 llegan los resultados, Capriles pierde por poco margen, el CNE habla de algo más de 200 mil votos de diferencia, pero la realidad es que Hugo gana nuevamente las elecciones, sí, un sentimiento nos derrotó, la gente no votó por Nicolás, reafirmó el voto chavista, y bajo esa derrota los que por años no habían aceptado las derrotas anteriores, relanzan la estrategia, ahora llamando a desconocer la elección alegando fraude, y llaman a la gente a la calle.  
Para algunos Hugo nunca ganó una elección, todas fueron fraudulentas, eso sí, nunca demostraron ningún fraude, desde ese momento comienzan la protestas de calle, con el objetivo de romper la unidad de la Fuerza Armada e incitar un golpe de estado, la última en el 2017, a la par se abandona la ruta electoral convencidos que por esa vía era imposible derrotar el chavismo, y el inmediatismo volvió a tomar poder, había que salir de esto ya, no había más tiempo, y comenzaron los extremistas en busca de la salida rápida, en deterioro de la construcción de una mayoría orgánica que enfrentara al chavismo en su terreno.  
La decisión de ir las elecciones de la asamblea 2015 es un hecho impuesto en las discusiones internas de la MUD, impulsadas por los partidos que creían que si era posible derrotar al gobierno por los votos, ya no se enfrentaba a Hugo ni a su fantasma, era contra la mala gestión de Maduro, algunos partidos como Voluntad Popular no lo aceptaban, pero se impuso la idea racional de ir a las elecciones, y se logró derrotar al gobierno gracias a la participación y movilización  mayoritaria de la ciudadanía, que el gobierno trate luego de romper la mayoría absoluta obtenida en la asamblea era de esperarse, al tener conocimiento de lo que les venía.
Maduro fue a dar la cara al parlamento el 5 de enero 2016, reconociendo su derrota y a la vez reconociendo una asamblea opositora, pero lo que consigue allí es Ramos Allup, (que por cierto no le tocaba la presidencia del parlamento el primer año, le quitaron a PJ la presidencia, porque en ese momento la posición de PJ era de tratar de llegar a acuerdos con el gobierno para lograr el funcionamiento institucional de la asamblea), nuevamente se impone la tesis inmediatista y Allup le espeta en la cara a Nicolás que en seis meses estaría fuera de Miraflores, y desde allí comienzan nuevamente nuestras tragedia; abandono del cargo, Nicolás colombiano, destitución y 8 años de cárcel dicta el TSJ legítimo, y así de loquera en loquera llegamos al 2018, después de destruir el voto, pasando por las elecciones de gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y legislativos, y se le entregan todos estos espacios de poder al madurismo, se abandona nuevamente la ruta electoral por supuestamente ya estar listo el golpe para salir de Maduro apoyado desde los EEUU.
Después de pedir el adelanto de las elecciones presidenciales en el proceso de negociación de Santo Domingo, se logra el acuerdo y el gobierno lo acepta, y comienza la pelea interna por la candidatura, Voluntad Popular no lo acepta por tener a su líder y candidato preso, exigen su liberación para que compita electoralmente, y el gobierno dice no, Capriles también inhabilitado, PJ también se niega, aunque ponen el nombre de Borges, Allup dice ser él, y pide consenso alrededor de su nombre, Falcón pide se cumpla el acuerdo original de primarias, le alegan que no hay tiempo, propone un pull de encuestas, y tampoco lo aceptan, y luego le comunican que se tomó la decisión de no ir a las elecciones presidenciales, que desde el norte aconsejan no ir, con la promesa de que al no asistir a las elecciones facilitaría la salida de Maduro por parte de la comunidad internacional, Falcón decide no hacer caso y lanza su candidatura alegando que la única forma cierta de sacar a Maduro era con votos.
Bueno ya ustedes saben el resto de la historia, seguimos luego de dos años como al principio, de conspiradera en conspiradera, cucutazos van y macutazos vienen, y el país en franco deterioro y sin la posibilidad de llegar a acuerdos ni a lo interno de la oposición ni con el gobierno, lo que algunos han dado en llamar empate catastrófico, y este empate solo se rompe cuando alguno de los dos se imponga por la fuerza.
La otra vía, y la más beneficiosa, es que las partes en conflicto entren en razón y el sentido común truinfe y se dé una negociación que ponga por delante los intereses de todos los venezolanos.
Daniel Santolo      21/05/2020

Una historia de nunca acabar

Venezuela esta hundida en una confrontación política que pareciera no tener fin, desde los años ochenta algunos sectores del país decidier...