sábado, 31 de agosto de 2013

¿Y si triunfa la abstención?


La contienda electoral pautada para el 8 de diciembre nuevamente se ha planteado  en términos dicotómicos , escuchamos voces que nos hablan de la batalla final, o ganamos o no hay nada que hacer, el Armagedón. Bajo esta concepción de la política es muy difícil que logremos avanzar, una campaña electoral que debiera estar basada en algo tan importante para la democracia como es la elección de sus concejos municipales y sus alcaldías, instancias que acercan al ciudadano al poder real, no es lo que se asume  como tema para el debate. Este debiera ser el momento de la evaluación de aquellos que fueron designados democráticamente para cumplir con la función de administrar el municipio, con el voto podemos premiar o castigar, juzgar el trabajo que se hizo desde las alcaldías,  este sería el escenario ideal, pero no, quieren llevarnos a votar por buenos o malos, ineficientes y eficientes por igual sin poder evaluarlos, la gestión no es lo que importa, lo importante es contarnos para ver quien representa la primera minoría del país, que absurdo.  
Reafirmar a la  población que desde estas instancias es que podemos colaborar para solucionar  sus problemas más sentidos, ya que es desde allí que se pueden acometer políticas públicas para lograr mitigar sus angustias, debiera ser el mensaje. Pues no, eso no es lo primordial para algunos, lo importante no es elegir a los mejores y más capacitados para resolver los problemas de la gente, es simplemente contarnos en un proceso electoral plebiscitario. El objetivo para los sectores en pugna es ver quien obtiene la mayor cantidad de votos a nivel nacional, que para unos sería la reafirmación de que obtuvieron el triunfo en abril, y para otros sería demostrar que hubo fraude. Veamos, y asumiendo que esta sea la estrategia: si triunfan los que apoyan la tesis del fraude, ¿cuál sería la respuesta lógica?, pedirle la renuncia a Nicolás, entraríamos en el retornelo de “nico vete ya”, volveríamos a convocar a la gente a las calles y a no abandonarla hasta que renuncie el que ahora se encuentra en Miraflores, llamaríamos a la fuerza armada a derrocarlo, ¿qué vendría después? Y si en este escenario triunfa el sector oficialista, qué nos espera, más represión, intolerancia, irrespeto a aquellos que no comulgamos con esta forma de gobernar, seguirán las instituciones secuestradas y sin cumplir con sus funciones, la inseguridad y el alto costo de la vida seguirán en ascenso, ¿eso es lo que nos espera? El mundo kafkiano.
Pero en esta competencia irracional podría ocurrir otro escenario; que sea la abstención la triunfadora. Y si esto ocurre ya escucharemos de quienes dirigen esta estrategia plebiscitaria, que los que no votaron son unos irresponsables, insensibles, oportunistas, o que están bozaleados por las “dadivas del gobierno”, que estamos adormecidos y no somos capaces de exigir nuestros “derechos”. Frases como estas ya las hemos oído en boca de algunos, pero no podrán pensar estos amigos, de un lado y del otro, que la mayoría de los venezolanos se han expresado de esta manera para hacer sentir su voz exigiendo eficacia en el manejo de los fondos públicos, y de alguna u otra forma, que los que hacen oposición sean capaces de innovar y proponer soluciones. No soy muy asiduo a ir al cine, algunas veces voy, pero lo que no haría es ver una película dos veces, y menos si esta ha sido mala, y lo que estoy viendo en la actualidad es que pretendemos repetir un mismo guion, y algunos nos quieren hacer ver una película repetida, y yo, como muchos, no estamos dispuestos a volverla a ver.


sábado, 17 de agosto de 2013

¡Disociados!


 Hace algún tiempo los representantes del régimen pusieron de moda un término que luego fue utilizado libremente, el de “disociados”, con el objetivo de descalificar a todos aquellos que no estuviesen de acuerdo con ellos, ¡cosa rara!
 Esta patología es definida en psicología y psiquiatría como una sintomatología donde elementos inaceptables de la personalidad del individuo son eliminados de su autoimagen o negados de su conciencia, viene a ser un mecanismo de defensa de nuestro organismo para eliminar todo aquello que nos pueda causar algún daño a nuestra psiques, lo que justifica y explica que haya individuos que convivan con fuertes incongruencias, sin tomar conciencia de ello. Ciertamente creo que muchos venezolanos han creado mecanismos de defensa para alejarse un poco de los graves problemas que los aquejan, lo que es natural, y más que natural, necesario. Pero veamos del lado del gobierno, y siguiendo con el uso de la nueva terminología, encuentro que  la Asociación Estadounidense de Psiquiatría nos define El trastorno de identidad disociativo “como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente…”, ¡bingo!, ahora logro entender al régimen cuando habla de diálogo.
Es que al escuchar a voceros del gobierno con este llamado no me queda más  que compartirlo, y voy mucho más allá, a la necesidad de crear una instancia donde nos podamos sentar para llegar a  acuerdos de cómo enfrentar y solucionar las calamidades que agobian a los venezolanos día a día, que lo urgente es asumir en el cómo resolver los grandes problemas del país, que el gobierno entienda que por su lado no puede solo, y así se ha constatado en estos últimos 14 años, pero que también los sectores que le adversan comprendan que la conflictividad y la confrontación no ha sido beneficiosa en la lucha política, y así lo han demostrado los resultados electorales.
 El problema no es el llamado a dialogo por una parte del gobierno, es su otro yo, lo que me hace recordar aquel personaje de historietas cómicas “el otro yo del Dr. Merengue”, que siempre andaba con poses sobrias pero se dejaba ver en sus pensamientos aquellos sentimientos impuros y bastardos. Algo parecido le acurre a los voceros del régimen, que para realizar el llamado al dialogo asumen posturas sobrias y muy serias, y hasta reclaman de los demás seriedad y honestidad. Pero vemos que en la asamblea nacional, como ejemplo, hay algunos de sus voceros que representan aquella imagen del individuo resentido y lleno de odio, representando de la mejor manera el otro yo del Dr. Merengue, en donde los vemos en actuaciones que chocan con la moral y la ética, descalificando, agrediendo, utilizando las ofensas y las mentiras como métodos para destruir al contrario, al que ahora es visto como enemigo, no como contrincante.
 Ver las escenas del parlamento cada día es más difícil, hay que tragar grueso, el teatro de lo absurdo es lo que el régimen ha llegado a recrear en el espacio que por naturaleza esta llamado al dialogo, institución que fue creada para que de forma civilizada pudiesen convivir aquellos que son diferentes en los modos de pensar, y como cosa rara para quienes allí se encuentran circunstancialmente, para acordarse, entenderse y trabajar para resolver los problemas de las grandes mayorías. Pero mientras los voceros del gobierno sigan actuando como el Dr. Merengue de las historietas será imposible el dialogo sincero y productivo.



martes, 13 de agosto de 2013

¿Constituyente?


Alguien podrá pensar que el problema que viven los venezolanos es por falta de leyes, que la conflictividad social que atraviesa nuestro país es debido a que la constitución es mala o buena, será que el caos y la anomia que vivimos a diario, ¿son por falta de una normativa jurídica? La convivencia es un hecho social que se presenta desde la aparición del hombre sobre la tierra, el vivir en sociedad tiene por lo menos dos aristas, la primera de ella es que somos por naturaleza animales gregarios y esto nos lleva a agruparnos, y la segunda es nuestro propio desarrollo histórico-social, ya que en los tiempos donde el hombre era lobo del hombre nos vimos en la necesidad de llegar a un mínimo de acuerdos para sobrevivir, sumado a ello nos encontrábamos frente a un mundo hostil el cual nos vimos obligados a domesticar, en donde prevaleció la necesidad de colaboración entre los primeros seres humanos por encima del egoísmo que también nos es natural, obligando a los primeros hombres a mancomunarse para superar lo agreste de la naturaleza que podía arrebatarle la vida en cualquier momento. Así se lograron las primeras normas de convivencia, que por cierto no estaban escritas, y estas fueron acatadas por la gran mayoría sin otra atadura que el propio compromiso. Fue una obligación el llegar a entenderse entre sus pares para poder sobrevivir. Es desde allí que surge, por vía de acuerdo, la conformación de los primeros asentamientos humanos.  El hombre fue obligado por las circunstancias que lo rodeaban  a entenderse, de allí nace el pacto social que deriva en lo que hoy conocemos como el contrato social que nos refiere el filósofo Rousseau, que luego con el pasar del tiempo estos acuerdos de convivencia se convirtieron en normas escritas, el primero que se conoce fue el Código de Hammurabi, creado en el año 1760 a. C. por el rey Hammurabi de Babilonia en la antigua Mesopotamia, mejor conocido como la Ley del Talión, otro de ellos  las Tablas de Moisés en las que quedaron plasmados los Diez Mandamientos, donde el profeta Moisés recibió directamente de manos de Yahveh una lista de órdenes que los israelitas debían respetar para lograr la convivencia en sana paz, en el año 1250 a. C..
Esta nueva necesidad, que no es otra que plasmar por escrito las normas de coexistencia, nos llevó a lo que hoy conocemos como la Constitución, siendo las primeras de la época moderna las surgidas de la Revolución francesa y de la norteamericana, donde se plasmaron los derechos del hombre y los límites a los poderes gubernamentales, que por cierto las dos surgen del poder constituyente originario, como nos lo diría el abate Sieyès.
 Ahora, y en las circunstancias de hoy ¿será posible redactar una nueva constitución sin un acuerdo y entendimiento previo de los sectores en pugna? La pregunta es ¿qué necesitamos? una nueva constitución, o un nuevo pacto de convivencia. Para aquellos que asumen la convocatoria de una constituyente, creo que hay algo que se les olvida, y es que la gran mayoría de los venezolanos están agobiados por múltiples problemas, que sería ocioso de mi parte enumerar, que no tienen nada que ver con los intereses de una parte de la clase política que perdió el norte hace ya mucho tiempo, que no les preocupa enrumbarnos nuevamente hacia una confrontación política de tamaña envergadura, la que nos podría llevar por caminos inciertos con fines nada claros, a ello le sumamos que para el gobierno sería una vía de escape para desviar los verdaderos problemas de la gente,  ya que plantearle a los venezolanos que la solución de sus dramas pasa por la convocatoria a una asamblea constituyente sería, para decir lo menos, una gran falsedad.


 

lunes, 5 de agosto de 2013

¿La Calle?


Hay muchos que predican que hay que tomar la calle, ¿tomar la calle?, alguien podría preguntar si la debemos tomar con hielo o seco, pero este tema es muy serio para tomarlo a chanza. Especialmente para algunos que sienten que no hay salida a la crisis que está afrontando nuestro país, frente a otros que pretenden pescar en río revuelto y se escudan en el llamado a manifestaciones de calle de todo tipo, creyendo que con ello se mantendrán en la cresta de la ola para ocupar algunos espacios de representación popular, sin caer en cuenta que el país de los comunes, y no usando éste término con la connotación histórica de la Cámara de los Lores, sino de la gente de a pie, los ciudadanos que día a día deben ganar el sustento para su subsistencia, por cierto nada fácil en estos momentos en los cuales el salario es más que insuficiente, donde nos referimos  a un universo de más del 90% de la población que no activa en política. La gran mayoría del país se encuentra ocupado en ser habitantes de sus espacios, ocupándose de sus quehaceres cotidianos, antes que ser activistas políticos.

Hay algunos que no han querido entender que no puedes mantener a una población, que tiene necesidades de todo tipo, en una constante crispación política, ya que todas las teorías politológicas, sociales y psicológicas han demostrado que el ser humano busca vivir en sana paz y en procura de su confort, que este es su primer objetivo de vida, que somos animales gregarios que nos gusta vivir en comunidad y en sociedad, y estas características nos han hecho unos sobrevivientes a lo largo de todos los eventos que se han presentado en nuestro planeta por miles de años desde que apareció la raza humana.  

Todo esto ¿por qué?, veamos: a los venezolanos se les viene sometiendo a una contienda y a un enfrentamiento político sin pausa ni descanso por más de 14 años, desde que se dio el cambio del Sistema Político Venezolano en 1998 con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, el que le  dio un giro a la acción política que por años nos había acompañado, la que  llamó el investigador Juan Carlos Rey “el sistema populista de conciliación de elites”, para con ello identificar los primeros años de la naciente democracia que a partir de 1958 se trató de instaurar, escenario político que fue cambiado por la nueva elite gobernante encabezada por un presidente que llega al poder, en gran parte por el agotamiento de este juego político  acompañado por el deterioro de las instituciones del Estado, es allí donde el nuevo presidente desarrolla y apuesta todo su accionar político, a un sistema de confrontación, donde desaparece el adversario y nace la figura del enemigo político.  Esta situación ha llevado a la población venezolana a vivir una gran cantidad de eventos de calle que es bueno recordarlos, como fueron marchas a granel, paros, huelgas generales, y otros tantos para culminar en golpes de estado. También nos hemos visto inmersos en 19 procesos electorales en un corto lapso de tiempo, los más recientes las presidenciales del 7 de octubre de 2012 y el 14 de abril de 2013, las que contaron con las más alta participación política electoral de los últimos tiempos, donde los ciudadanos se abocaron a cumplir con su responsabilidad política de acudir a todas y cada una de las manifestaciones convocadas por los diferentes actores políticos, culminando su acción ciudadana acudiendo masivamente a votar. Este es un hecho cierto y constatable, los venezolanos han cumplido con el deber de elegir.

Ahora, y retomando el tema de la calle, es necesario hacer entender a los que pretenden seguir este esquema de exacerbación de la vida ciudadana, que lean el mensaje que el día sábado 3 de agosto les envió un sector mayoritario de los venezolanos, cuando fueron convocados a  marchas y concentraciones, de un lado por el gobierno y del otro por los sectores que lo enfrentan, que sin temor a equivocarme han sido, ambas, las concentraciones más exinanidas vistas en los últimos años, en donde la ciudadanía envió un mensaje claro, el cual está siendo refrendado por los últimos estudios de opinión pública, en los cuales la mayoría de los venezolanos exigen diálogo y el cese de la confrontación estéril por parte de los sectores en pugna, para que se ocupen y coadyuven a resolver los graves problemas que agobian a todos y cada uno de los ciudadanos, sin distingo de sus preferencia política, este es el llamado que se hace por parte de estos sectores mayoritarios; qué se espera, será por la consigna que recorrió la Argentina en el 2001, compartida por nuestros hermanos brasileros hace poco; ¡que se vayan todos!