sábado, 17 de agosto de 2013

¡Disociados!


 Hace algún tiempo los representantes del régimen pusieron de moda un término que luego fue utilizado libremente, el de “disociados”, con el objetivo de descalificar a todos aquellos que no estuviesen de acuerdo con ellos, ¡cosa rara!
 Esta patología es definida en psicología y psiquiatría como una sintomatología donde elementos inaceptables de la personalidad del individuo son eliminados de su autoimagen o negados de su conciencia, viene a ser un mecanismo de defensa de nuestro organismo para eliminar todo aquello que nos pueda causar algún daño a nuestra psiques, lo que justifica y explica que haya individuos que convivan con fuertes incongruencias, sin tomar conciencia de ello. Ciertamente creo que muchos venezolanos han creado mecanismos de defensa para alejarse un poco de los graves problemas que los aquejan, lo que es natural, y más que natural, necesario. Pero veamos del lado del gobierno, y siguiendo con el uso de la nueva terminología, encuentro que  la Asociación Estadounidense de Psiquiatría nos define El trastorno de identidad disociativo “como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente…”, ¡bingo!, ahora logro entender al régimen cuando habla de diálogo.
Es que al escuchar a voceros del gobierno con este llamado no me queda más  que compartirlo, y voy mucho más allá, a la necesidad de crear una instancia donde nos podamos sentar para llegar a  acuerdos de cómo enfrentar y solucionar las calamidades que agobian a los venezolanos día a día, que lo urgente es asumir en el cómo resolver los grandes problemas del país, que el gobierno entienda que por su lado no puede solo, y así se ha constatado en estos últimos 14 años, pero que también los sectores que le adversan comprendan que la conflictividad y la confrontación no ha sido beneficiosa en la lucha política, y así lo han demostrado los resultados electorales.
 El problema no es el llamado a dialogo por una parte del gobierno, es su otro yo, lo que me hace recordar aquel personaje de historietas cómicas “el otro yo del Dr. Merengue”, que siempre andaba con poses sobrias pero se dejaba ver en sus pensamientos aquellos sentimientos impuros y bastardos. Algo parecido le acurre a los voceros del régimen, que para realizar el llamado al dialogo asumen posturas sobrias y muy serias, y hasta reclaman de los demás seriedad y honestidad. Pero vemos que en la asamblea nacional, como ejemplo, hay algunos de sus voceros que representan aquella imagen del individuo resentido y lleno de odio, representando de la mejor manera el otro yo del Dr. Merengue, en donde los vemos en actuaciones que chocan con la moral y la ética, descalificando, agrediendo, utilizando las ofensas y las mentiras como métodos para destruir al contrario, al que ahora es visto como enemigo, no como contrincante.
 Ver las escenas del parlamento cada día es más difícil, hay que tragar grueso, el teatro de lo absurdo es lo que el régimen ha llegado a recrear en el espacio que por naturaleza esta llamado al dialogo, institución que fue creada para que de forma civilizada pudiesen convivir aquellos que son diferentes en los modos de pensar, y como cosa rara para quienes allí se encuentran circunstancialmente, para acordarse, entenderse y trabajar para resolver los problemas de las grandes mayorías. Pero mientras los voceros del gobierno sigan actuando como el Dr. Merengue de las historietas será imposible el dialogo sincero y productivo.



1 comentario:

  1. Excelente Daniel. Todos ellos son los propios doctor Merengue. Ruegan pero dando golpes y porrazos a todo el que disienta de ellos. Va inmerso en su naturaleza.
    Saludos

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