Las organizaciones políticas forman parte del sistema
político, en los estados que lo permiten puede haber pluralidad de partidos, en
otros podemos encontrar sistemas políticos de partido único, o de muy poca
pluralidad por restricciones del propio sistema político gobernante. Hay casos
emblemáticos de países con partidos únicos o hegemónicos como lo son China,
Corea del Norte y Cuba, partiendo desde estos países se da en el resto del
mundo una variedad de sistemas de partidos con mayor o menor pluralidad.

Los partidos políticos son instituciones que se dan sus
propias normas de funcionamiento y reglas internas para la toma de decisiones,
la mayoría de partidos funcionan al igual que las instituciones militares con
líneas de mando claras y definidas, en algunos con mayor grado dedautoritarismo que en
otros, mucho se debate sobre la necesidad de llevar a los partidos mayor
democracia interna, pero esto siempre ha tenido una contraparte, ya que son
instituciones de afiliación voluntaria, puedes o no aceptar su normas internas,
si no las compartes, tienes dos opciones, trabajas para cambiarlas desde
adentro o te vas. Lo mismo sucede con compartir o no su ideología, si usted
es de izquierda o de derecha, se afiliará a un partido que promueva su
ideología, de lo contrario usted no militará en ese partido, es propio del
sentido común.

En la actualidad ciegamente algunas organizaciones políticas
han dejado de lado la lucha por avanzar en la conquista de estos espacios de
poder, dejando a una militancia partidista sin sus escenarios naturales de
lucha, impidiendo su desarrollo político, ya que al no poder ejercer la
política partidista desde estos espacios, terminan debilitando abiertamente a las
organizaciones democráticas. Lo mismo ha sucedido en gremio y sindicatos, que
se han vistos impedidos de realizar sus elecciones para la escogencia de sus
representantes, las que obtienen su legitimidad gracias al voto de sus
afiliados.

Así se perdieron casi las 2400 concejalías en todo el país,
todos los consejos legislativos, elecciones realizadas en el 2018,
sin nombrar el abandono de las gobernaciones y alcaldías, espacios de poder que
también habilitan a su militancia para seguir participando en la política
práctica, todos ellos espacios para el debate y la lucha política democrática, espacios
que sí tomó el partido de gobierno, al
igual que los consejos comunales y todas las instancias de participación
popular, para desde allí seguir
imponiendo el control y su hegemonía política.
Todo esto se entregó a cambio de una supuesta salida de
fuerza, un mantra inoficioso, ilusiones y narrativas estilo Hollywood, contribuyendo a la destrucción
institucional de los partidos políticos y de su dirigencia media y de base,
costara años retomar lo perdido, volver a levantar organizaciones políticas con
contenido programático e ideológico, llenas de entusiastas militantes, en
donde se practique una verdadera democracia interna, y no sigan algunos pseudo
líderes imponiendo su visión autoritaria, y peor aún, recibiendo lineamientos
de potencias extranjeras para su devenir político, una llamada del departamento
de estado de los EEUU puede más que mil palabras, de los militantes de base.