domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Tercera vía?


Mucho es lo que se ha hablado en el mundo político de la posibilidad o no de plantear una nueva forma de hacer política, que rompa con la polarización que por años ha marcado a la sociedad venezolana. Cada día se hace más urgente el lograr vencer esta forma maniquea de relacionarnos políticamente.
Ejemplos de que si es posible avanzar y construir algo diferente los hay, y uno que tal vez no nos toque muy de cerca, pero por su gran contenido e importancia puede ayudarnos, fue la elección del alcalde de una de las capitales más modernas del mundo, nos guste o no nos guste, New York, donde se realizó hace pocos días la elección de su alcalde.
En la cual fue electo Bill de Blasio, demócrata, con una larga trayectoria en la lucha política de abierta tendencia progresista, con un pasado de activismo izquierdista, que basó su campaña en la creciente desigualdad económica de la ciudad, haciendo énfasis en la lucha por la igualdad de la mujer, la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo, contra la discriminación racial, la creación de proyectos habitacionales para las clases populares, un sistema educativo gratuito, programas asistenciales para disminuir las desigualdades sociales, en fin, la lucha contra la pobreza y la desigualdad.
Este discurso, y su hoja de vida como activista en pro de los Derechos Humanos, fue lo que lo llevó a obtener una victoria contundente, con casi el 75% de los votos contabilizados. Esa noche al conocer el resultado, declaró: "Los ciudadanos de la ciudad han elegido un camino progresista. Esta noche, nos adentramos en él, unidos como una ciudad". El mensaje del que se nutrió la campaña Bill para acceder a la alcaldía de una de las ciudades capitalistas más importantes del mundo, fue el de la inclusión social y la lucha contra la pobreza, y a su vez declarándose progresista.
En nuestro país se comienzan a ver dirigentes que asoman la vía del progresismo, término que en lo político agrupa a aquellos que plantean que hay que lograr un equilibrio, tanto económico como político en el estado, que logre llevar un mayor bienestar a las grandes mayorías excluidas y empobrecidas.
El discurso que tímidamente  se  deja ver, tiene muy buenos interlocutores, luchadores de marcada trayectoria, no solo en lo discursivo, sino en lo más importante, en el ejercicio del manejo de lo público, teniendo logros que mostrar, y mucho que decir. Soy de los que afirmo que se debe impulsar con fuerza un discurso de inclusión, que compita con los que ahora se encuentran en el poder. La gran mayoría de los venezolanos siguen buscando un cambio, el que personificó y representó en su momento Hugo Chávez, pero en la actualidad se siente el agotamiento del régimen heredado, es el momento de impulsar con fuerza una nueva alternativa sin temor de no ser interpretados, y un aval para ello es que nuestro pueblo ha madurado y aprendido a diferenciar los que hablan con la verdad de quiénes pretenden seguir utilizándolos para enriquecerse.

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