miércoles, 10 de julio de 2013

El carnaval y los procesos electorales


Alguien tal vez podrá preguntarse qué relación puede existir entre estas dos expresiones, algunos dirás que ciertamente las elecciones se han convertido en un carnaval por cómo es la puesta en escena de los diferentes candidatos, otros podrán afirmar que en los últimos tiempos se han transformado las elecciones en un show mediático, pero no, esta no es la idea de este escrito, la comparación va dirigida hacia el hecho social y lo que éste significa, veamos; el carnaval ha sido a lo largo de la historia un evento en el cual los diferentes sectores sociales comparten unos días de fiesta, dónde las inhibiciones son puestas a un lado, en esos días de disfrute se exacerban las pasiones, son momentos en los cuales los individuos ven solo oportunidades para el deleite, lo racional es puesto a un lado y las acciones son dirigidas por la emoción del momento.

Brasil que es la meca de los que disfrutan del carnaval, nos ayuda a ejemplarizar lo que quiero compartir. Allí se construyó el Sambodromo, donde una vez al año desfilan las mejores escuelas de samba para obtener el premio a la mejor. Es en ese momento donde se alcanza el clímax del carnaval de Rio, la gente delira viendo el pasar de las diferentes carrozas, que a lo largo de todo un año han hecho sus mejores esfuerzos para ser la mejor. Al pasar los días y finalizar las fiestas todos los que la han disfrutado vuelven a su vida normal, solo quedan los recuerdos de aquellos días dominados en su mayor parte por la emociones, solo aquellos que participaron con sus escuelas de samba vuelven al trabajo a analizar el porqué del triunfo o del fracaso, buscan en qué mejorar,  los coreógrafos y los bailarines hacen todo lo posible para perfeccionar su actuación, y pasan todo un año reclutando a los mejores y preparándose entusiastamente para el próximo carnaval.

Ahora, me preguntarán, ¿y esto qué tiene que ver con las elecciones?, pues mucho es lo que tienen en común, veamos cómo: en los procesos electorales los individuos tienen un momento en el cual las emociones también ocupan un lugar estelar, es el momento de mayor movilización y de la exacerbación de la política, se ponen en escena todas las emociones y las pasiones, las diferentes organizaciones políticas desfilan frente a los electores para ofrecerles su oferta electoral, la campaña logra crear esa euforia en grandes sectores sociales, mientras mayor sea la contienda más elevado es el clímax y la efervescencia de la población, vemos desfilar por todos los medios de comunicación las diferentes carrosas políticas como si estuviésemos sentados en el sambodromo. Pero al igual que el carnaval, también tiene su final, las elecciones pasan, y la gente luego de ejercer su derecho político, y al votar como momento culminante de la elección, siente que ya ha cumplido con su deber, perdiendo o ganando, todos vuelven a sus actividades normales, ya pasó la fiesta ahora a la realidad cotidiana, a subsistir, a ocuparse de lo privado, ya en lo público se cumplió, y al igual que los bailarines y los coreógrafos los dirigentes políticos deben dedicarse a la revisión de lo ya vivido, a buscar el porqué de los resultados electorales, sean estos adversos o no, a preparar a sus militantes para fortalecerse y mejorar lo que haya que mejorar para estar listos para la próxima contienda electoral; y una mayor responsabilidad recae sobre aquellos que salieron favorecidos por el voto popular, los que están llamados a cumplir lo prometido, esta es una de sus funciones principales, así lo debe entender la dirigencia política.
Estas son algunas de las enseñanzas que nos dejan los procesos electorales, y esas enseñanza también nos dicen que no podemos exigirle a los ciudadanos comunes, al músico, al médico, al obrero, al campesino, al cantautor a la sociedad en general, que vivan en un eterno carnaval.

Daniel Santolo

Politólogo especialistas en Sistemas Electorales      

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