
Ahora bien, si esto es así, y no hay por qué dudarlo, ¿qué
es lo que exigen los manifestantes en las calles de Brasil?, mi humilde interpretación de estos actos es
que simplemente quieren ser incluidos en la toma de decisiones de estado. Reclamos
que van acompañados de preguntas que podrían sonar como simples, ¿quién nos
consultó para gastar una millonada en el mundial de futbol? ¿Quién decidió por
nosotros?, Son demandas lógicas que se dan en sociedades democráticas, que exigen
mayor participación en la toma de decisiones. Es la democracia como mecanismo
de intercambio y construcción colectiva de la realidad social. Ya no son
suficiente las buenas intenciones de los gobernantes, ni las políticas públicas
dirigidas a las mayorías, es necesario y así se exige, la consulta, y más allá
de la consulta, la discusión en la elaboración de estas políticas que serán implementadas
por quienes gobiernan.

El problema planteado no es ideológico, como lo reza la
consiga, “ni para la izquierda, ni para la derecha, para el frente”, por parte de quienes manifiestan, el problema
es práctico, de cómo se implementan mecanismos de consulta a la sociedad para
que se sienta parte en la toma de decisiones de todo lo que tiene que ver con
el ámbito social y político. Medidas que se dirijan a mejorar la calidad de
vida de los ciudadanos, en lo que se refiere a salud, educación y la recreación.
Los gobiernos son llamados a obedecer a las grandes
mayorías, pero sin dejar de oír a las minorías, las que piden inclusión y ser tomados en
cuenta en la elaboración de las políticas públicas que se dirigen a mejorar su calidad
de vida. Que las decisiones que se tomen sean del conocimiento de todos, es una
necesidad si queremos ir hacia adelante, sin atajos, que el camino sea avanzar,
pero avanzar con la gente. Que es difícil, sí, lo que pasa es que algunos no han
querido entender esta nueva realidad, y es por ello que los partidos políticos
que en otrora fueron los encargados de canalizar las demandas sociales están
quedando a un lado, peor aún, están siendo apartados y estigmatizados por los movimientos
sociales, los que no se sienten interpretados y mucho menos representados por
quienes aún pretenden decir que los representan. La representación es un camino
de doble vía, no es creerse con el derecho de dirigir por haber sido electo en
un momento de exacerbación política, hay que entender que estos momentos de
euforia pasan y los ciudadanos vuelven a su realidad, y allí chocan de frente
con sus problemas cotidianos, lo que obliga a la dirigencia a rendir cuenta y a
consultar a sus ciudadanos, para poder desarrollar políticas públicas que sean
compartidas por todos, de lo contrario están llamados al fracaso.

Lo que planteas, está muy bien y lo comparto. Ese es el deber ser de todo gobierno democrático y "decente". Pero ¿cómo cohabitar con un gobierno cuya legitimidad de origen no está clara,por decir que es nula, (y todos sabemos por qué) y cuyo único interés es sostenerse en el poder,a la vez de acumular cada vez más, sin importarle reiteradas violaciones a la Constitución y los daños a la nación y sus instituciones?? Es posible cohabitar con un gobierno cuyo signo es el conflicto, donde por un lado plantea algunos acuerdos de gobernabilidad con ciertos sectores y al día siguiente eleva los niveles de conflicto con esos mismos sectores en grado máximo??? Me temo que estos llamados a la sindéresis a esta gente es TIEMPO PERDIDO.
ResponderBorrarSaludos.
Amigo, allí es donde esta el trabajo, o avanzamos o lo que nos espera es mayor desolación, en un país que se nos cae a pedazos, ciertamente el diálogo es con quienes quieran oír, pero no por ello esta negado, es el esfuerzo a que estamos llamados, saludos
BorrarEstimado Daniel: Tenemos 14 años en este desesperado intento. Cuanto tiempo más debe pasar para darnos cuenta? La presión social debe ser contundente para que esta gente entre en razón.Saludos
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